La reforma constitucional que reducirá la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales permitirá que empleadores y trabajadores acuerden tiempo extra de 12 horas semanales.

Pero si hubiera alguna razón urgente o específica que exigiera a las unidades productivas extender todavía más el tiempo de trabajo, las partes solo podrán acordar hasta un máximo de cuatro horas adicionales, de modo que la jornada laboral no podrá extender un límite de 56 horas en total a la semana, aseguró la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), a través de un comunicado, para aclarar los rumores que han surgido sobre las implicaciones de la reforma.

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El proyecto de ley establece también que las 12 horas extras deberán pagarse al doble del sueldo, pero si trabajadores y empleadores acodaran cuatro horas adicionales, entonces estas se tendrán que pagar al triple del sueldo.

“Actualmente, la legislación permite 48 horas ordinarias semanales, hasta nueve horas extraordinarias pagadas al doble y, posteriormente, horas pagadas al triple sin límite máximo. Este esquema ha permitido en algunos sectores jornadas de hasta 80 o 90 horas semanales”, refirió la STPS, al destacar que la reforma pone un límite claro a las horas extras, en beneficio de la salud y seguridad de los trabajadores.

“De esta forma, se pasa de un régimen sin límite efectivo a un tope máximo de 56 horas semanales. También se prohíbe expresamente que las personas menores de edad realicen horas extraordinarias”, agregó la dependencia.

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Sobre las críticas en el sentido de que la reducción de la jornada de 48 a 40 horas semanales puede hacer que las empresas disminuyan el sueldo a sus trabajadores, la STPS descartó esta situación, al manifestar que los patrones tienen prohibido tomar decisiones al respecto

Asimismo, la STPS refirió que los trabajadores tendrán derecho a gozar cuando menos de un día de descanso, por cada seis de trabajo, como sucede con los asalariados de otros países como Francia, Canadá, Italia, Brasil, Chile y Estados Unidos.

Sin embargo, la reforma ya no pudo concretar que así como la jornada laboral debía quedarse en 40 horas semanales de manera ordinaria, deberán otorgarse obligatoriamente dos días de descanso a los trabajadores.

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Este último punto se quedó pendiente en el proyecto de reforma, a solicitud e las empresas, quienes advirtieron a las autoridades del trabajado que un descanso obligatorio de dos días iba a implicar graves cambios en los costos de producción del sector privado.

GC