Banco BASE advirtió que la iniciativa de reforma a la Ley de Inversión Extranjera podría añadir incertidumbre regulatoria en México, en momentos en que las nuevas inversiones de capital extranjero muestran debilidad.
El señalamiento se produce después de que el Ejecutivo federal envió al Senado de la República el proyecto que plantea nuevas atribuciones para la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras (CNIE) en materia de seguridad nacional.
BASE explicó que uno de los principales cambios consiste en requerir una resolución favorable de la Comisión para determinadas participaciones de capital extranjero en empresas mexicanas. La institución señaló que el mecanismo aplicaría a participaciones superiores a 50% del capital social.
La iniciativa establece, en concreto, que la resolución será necesaria cuando la inversión extranjera pretenda participar, directa o indirectamente, en más de 49% del capital social de una sociedad mexicana, siempre que el valor total de sus activos supere el monto que determine la CNIE y que desarrolle alguna de las actividades previstas en el proyecto.
Entre esas actividades se encuentran las relacionadas con energía, transporte, comunicaciones, minería, tratamiento o almacenamiento de datos y defensa, además de tecnologías consideradas críticas o de doble uso, entre ellas inteligencia artificial, semiconductores y ciberseguridad.
Sobre las reglas actuales, BASE señaló que la Ley únicamente faculta a la Comisión para impedir adquisiciones por razones de seguridad nacional, sin definir sectores ni procedimiento. Frente a ello, la iniciativa también plantea incorporar a la CNIE a las secretarías de Defensa Nacional, Marina y Seguridad y Protección Ciudadana.
Estos cambios, sin embargo, aún no están vigentes, ya que la iniciativa se encuentra pendiente de dictamen en el Senado, por lo que su presentación no modifica las condiciones actuales para la inversión extranjera, de acuerdo con la institución financiera.
Mientras avanza el proceso legislativo, BASE destacó que la presentación de la iniciativa ocurre en la antesala de la cuarta ronda bilateral de la revisión del T-MEC, prevista en Washington durante septiembre, en la que la seguridad económica forma parte de la agenda.
En este contexto, el banco consideró que lo planteado es consistente con la agenda que Estados Unidos ha impulsado durante la revisión del tratado, orientada a limitar la participación de terceros países en las cadenas de suministro de la región.
Más allá de este escenario, BASE puso el foco en el posible efecto sobre el entorno para la llegada de capital al país, al advertir que “la iniciativa podría añadir incertidumbre regulatoria en un contexto de debilidad para la inversión extranjera en México”.
La institución sustentó su señalamiento en cifras del Banco de México (Banxico), según las cuales las nuevas inversiones sumaron 654 millones de dólares durante el segundo trimestre, su nivel más bajo para un periodo igual desde 2014.
Además, este componente registró una contracción anual de 51.37% y representó 6.25% del total, frente a un promedio histórico de 37.15% para los segundos trimestres entre 1999 y 2025, de acuerdo con el análisis de BASE.
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