El fenómeno del “Niño”, que se caracteriza por provocar temperaturas más altas, lluvias abundantes y sequías en distintas regiones, puede restarle 0.59 puntos porcentuales al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México en 2026 y otros 0.43 puntos en 2027.
El escenario más severo prevé lluvias atípicas en el norte del país, mientras que el centro y sur enfrentarán periodos de mayor sequía. Estas condiciones tendrán efectos distintos en cada región y pueden golpear a actividades agrícolas y ganaderas, además de generar presiones sobre los precios de los alimentos, según un análisis de S&P Global Market Intelligence.
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El reporte advierte sobre un riesgo importante para la economía mexicana si se presenta un llamado “Super El Niño” entre el tercer trimestre de 2026 y el primero de 2027.
Con base en los pronósticos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA en inglés) el reporte de S&P Global Market Intelligence prevé una probabilidad de 81% de que el fenómeno alcance una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre de este año.
Golpe más fuerte llegará después
Aunque el menor crecimiento será más evidente en 2026, el principal efecto para los consumidores aparecerá un año después, sobre todo por el comportamiento de los alimentos.
S&P Global Market Intelligence estima que la inflación general anual aumentará 0.36 puntos porcentuales sobre la previsión base en 2026, mientras que el incremento llegará hasta 1.63 puntos porcentuales en 2027 bajo el escenario más severo.
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La sequía en el centro y sur del país afectará cultivos como café, caña de azúcar, maíz y aguacate, con una menor disponibilidad de productos y mayores costos para los productores.
A esto se sumará un encarecimiento de la actividad ganadera, cuyos efectos sobre los precios al consumidor pueden tardar entre seis y 12 meses.
El reporte estima que la mayor presión inflacionaria llegará en el tercer trimestre de 2027, debido principalmente a la escasez de agua en el verano y al aumento de los costos de producción ganadera.
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Así, el impacto del “Niño” tendrá dos tiempos para México: primero una afectación al crecimiento económico, concentrada en 2026, y después una mayor presión sobre los precios, con su punto más fuerte en 2027.
El comportamiento de las lluvias y la disponibilidad de agua serán factores clave para determinar qué tan fuerte será el golpe para el campo, la producción de alimentos y los consumidores.
GC





