El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió sobre el riesgo de que no se cumpla con la consolidación comprometida de las finanzas públicas en 2027, ante la debilidad de los ingresos, el crecimiento del gasto y un entorno de menor dinamismo económico.
En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) señaló que el próximo Paquete Económico deberá partir de un marco macroeconómico acorde con las expectativas que anticipan un crecimiento menor al previsto originalmente en los Pre-Criterios de abril, además de considerar las presiones que enfrentan las fuentes de recursos y el gasto público.
Para el Centro, uno de los principales retos será preservar la estabilidad económica y evitar una mayor fragilidad de las finanzas públicas, debido a la insuficiencia de recursos fiscales para cubrir gastos elevados y crecientes, algunos de los cuales presentan dificultades para reducirse.
“Una preocupación es que no se cumpla con la consolidación comprometida para las finanzas públicas. Es preciso evitar su fragilidad hacia los siguientes años”, señaló.
La advertencia ocurre después de que, durante la primera mitad del año, los ingresos públicos aumentaron apenas 0.1% anual en términos reales, mientras que los ingresos tributarios registraron un avance de 0.4%. En el mismo periodo, el gasto creció 2.1% anual.
Este comportamiento llevó a que el balance público registrara un déficit de 559 mil millones de pesos durante el primer semestre, cifra 36.0% superior al saldo negativo observado en el mismo periodo del año pasado.
Además del menor avance de los ingresos frente al gasto, los recursos obtenidos quedaron por debajo de lo previsto. Los ingresos totales fueron 141 mil millones de pesos inferiores a lo programado durante los primeros seis meses del año, mientras que los tributarios quedaron 53 mil millones por debajo de la meta.
El CEESP consideró que la evolución de los ingresos seguirá ligada al desempeño de la actividad económica. Los pronósticos más recientes citados en su análisis apuntan a un crecimiento de alrededor de 1.1% para este año, escenario bajo el cual la recaudación tributaria podría resultar menor a la prevista.
Aunque el organismo considera probable que la economía tenga una aceleración moderada en 2027, señaló que el ritmo de crecimiento todavía podría ser insuficiente para mejorar los recursos fiscales, lo que mantendría las presiones sobre las fuentes de ingresos.
A este escenario se suma la reducción de las reservas precautorias del erario. El Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF) han aumentado conjuntamente poco más de 41 mil millones de pesos durante la actual administración y acumulan un saldo cercano a 150 mil millones de pesos.
Estos recursos, de acuerdo con el CEESP, apenas alcanzarían hasta ahora para cubrir el faltante de 141 mil millones de pesos respecto a los ingresos aprobados para la primera mitad del año, una diferencia que podría aumentar si la economía no acelera su crecimiento.
Del lado del gasto, el CEESP señaló que su ajuste será difícil, debido a que su incremento se mantiene concentrado en transferencias de efectivo cuya reducción considera políticamente costosa, además de que estima poco probable una disminución del gasto destinado a los programas prioritarios.
Estos programas absorben 42% del ingreso total del Gobierno Federal y 45% de los ingresos tributarios, situación que, de acuerdo con el análisis, podría obligar a reducir recursos en otros rubros si los ingresos resultan insuficientes.
Las pensiones y jubilaciones representan otra de las presiones señaladas por el organismo. Para este año se asignaron 1.7 billones de pesos a su pago, cantidad equivalente a casi una cuarta parte del gasto programable.
A las presiones sobre el gasto, el CEESP añadió la posibilidad de que este aumente conforme se acerque el proceso electoral de 2027, planteamiento que el organismo relacionó con el entorno político que enfrentará el presupuesto del próximo año.
“Podría haber una intención de aumentar el gasto público con fines políticos a medida que se acercan la jornada laboral de 2027”, señaló el organismo en su análisis.
Junto con estas obligaciones, el CEESP puso atención en el comportamiento de la deuda. Según la información oficial retomada en su análisis, el saldo de los Requerimientos Financieros del Sector Público, la medida más amplia de deuda, alcanzó 19 billones de pesos al segundo trimestre, 1.3 billones más que un año antes.
Las estimaciones contempladas actualmente apuntan a que la deuda total cierre este año en 20.4 billones de pesos y llegue a 21.8 billones en 2027, aunque el organismo precisó que estas cifras podrían cambiar con la presentación del nuevo presupuesto.
En este escenario, el CEESP señaló que el costo financiero representaría 4.1% del Producto Interno Bruto (PIB), cifra que comparó con el déficit originalmente estimado en 3.5%.
Otra de las presiones identificadas por el organismo proviene de Petróleos Mexicanos (Pemex), cuya deuda financiera se ubicó en casi 1.4 billones de pesos al cierre del primer semestre.
El CEESP señaló que la empresa podría continuar dependiendo de recursos del Gobierno Federal para cubrir sus necesidades de financiamiento o recurrir a deuda adicional. Durante la actual administración, los apoyos del Gobierno Federal a Pemex suman aproximadamente 495 mil millones de pesos.
“La percepción negativa sobre Pemex puede agudizar la insostenibilidad de las finanzas públicas y poner en mayor riesgo su situación en el mediano plazo”, advirtió el organismo.
Frente a estas presiones, los Precriterios contemplan para 2027 una disminución de 3.2% en el gasto, con el objetivo de alcanzar la meta de consolidación fiscal prevista para ese año. Sin embargo, el CEESP señaló que la rigidez del gasto y los crecientes programas sociales podrían dificultar un ajuste mayor e incluso provocar que la reducción sea menor a la estimada originalmente.
Ante este panorama, el organismo sostuvo que el Presupuesto 2027 deberá considerar los riesgos que enfrentan las finanzas públicas, así como las presiones sobre los ingresos recurrentes y el gasto para los próximos años.
“Es de suma importancia que el presupuesto 2027 se apegue a un marco macroeconómico realista, que reconozca y considere los riesgos que amenazan la estabilidad fiscal del país”, concluyó el CEESP, al señalar también la necesidad de atender rubros como educación, salud, seguridad e inversión pública.
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