La confirmación de un caso de gusano barrenador del ganado en Texas, Estados Unidos, demuestra que la propagación de esta plaga ya no es un problema exclusivo de México, sino un desafío regional que exige una respuesta coordinada entre ambos países.
Al mismo tiempo, el hallazgo reduce las posibilidades de una pronta reanudación de las exportaciones mexicanas de ganado bovino en pie hacia Estados Unidos, una actividad que permanece afectada desde hace más de un año.
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El caso se detectó en un becerro de tres semanas de edad en la localidad de La Pryor, Texas, un hecho relevante porque Estados Unidos no registraba la presencia de esta plaga dentro de su territorio desde hace varias décadas. La situación ocurre en uno de los momentos más delicados para la ganadería estadounidense, comentó Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), a través de un reporte.
Actualmente, el inventario bovino de Estados Unidos se encuentra en su nivel más bajo desde 1951, como consecuencia de años de sequía, altos costos de producción y una reducción sostenida de los hatos ganaderos.
México acumula pérdidas millonarias
Desde mayo de 2025, cuando Estados Unidos cerró su frontera a las exportaciones de ganado bovino mexicano por la plaga del gusano barrenador, se han dejado de enviar 1.83 millones de cabezas hacia ese mercado.
Cada becerro destinado al mercado estadounidense cuesta cerca de 1,200 dólares al cruzar la frontera, mientras que en el mercado nacional su valor ronda los 900 dólares.
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La suspensión de las exportaciones de ganado mexicano representa una pérdida potencial de aproximadamente 2,205 millones de dólares (mdd) en divisas para México.
Además, la permanencia de esos animales en territorio nacional aumentó la oferta disponible, lo que presionó los precios pagados a los ganaderos, al tiempo que crecieron los gastos asociados a inspecciones, movilización y controles sanitarios.
La plaga se ha detectado en 26 de las 32 entidades federativas del país. Hasta ahora se contabilizan 27,602 casos, de los cuales 25,525 han sido cerrados, equivalentes a 92% del total. Sin embargo, permanecen activos 2,077 casos de infección, varios de ellos en estados con vocación exportadora.
Infraestructura insuficiente para contener la plaga
Uno de los principales desafíos es la limitada capacidad para producir moscas estériles, herramienta fundamental para combatir al gusano barrenador.
Estados Unidos carece actualmente de una planta propia en operación para producir estos insectos y depende de la capacidad instalada en Panamá. Aunque existe un proyecto para habilitar una nueva instalación en Moore Air Base, esta no estaría lista antes de finales de 2027.
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México prevé poner en operación a finales de junio de 2026 la planta de Metapa, Chiapas, con capacidad para producir cerca de 100 millones de moscas estériles por semana.
Para GCMA, la detección del caso en Texas cambia el enfoque del problema. Durante meses, la atención se centró en las pérdidas económicas de México por el cierre del mercado estadounidense.
Ahora también surge la preocupación sobre la capacidad de Estados Unidos para contener una plaga que ya ingresó a su territorio, antes de que estuviera lista la infraestructura para combatirla.
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El Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima que un brote en Texas podría generar pérdidas cercanas a 1,800 mdd para la economía estatal.
Más allá de la mortalidad animal, el riesgo radica en mayores costos operativos, restricciones al movimiento de ganado y afectaciones a toda la cadena productiva.
En este contexto, la normalización del comercio de ganado en pie dependerá tanto de la evolución sanitaria en México, como de la capacidad conjunta de ambos países para contener nuevos brotes, ampliar la producción de moscas estériles y mantener estrictos controles zoosanitarios.
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Para los productores mexicanos, especialmente en el norte del país, la incertidumbre comercial y la presión sobre los precios continuarán en el corto plazo.
Con la aparición del primer caso en Texas, el desafío dejó de ser exclusivamente mexicano y se convirtió en un problema para toda Norteamérica, concluyó GCMA.
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