El acuerdo anunciado esta semana entre el gobierno federal, productores agrícolas y comercializadores de jitomate carece de compromisos específicos, objetivos cuantificables y mecanismos claros de seguimiento, por lo que aún resulta difícil anticipar si tendrá un efecto real sobre los precios que pagan los consumidores.
La reunión en la que se presentó el acuerdo cambió de sede, debido a las movilizaciones de maestros en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Aunque inicialmente estaba prevista en Palacio Nacional, finalmente se realizó el pasado miércoles en la Secretaría de Economía y contó con la asistencia de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, refiere un análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
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El convenio alcanzado el miércoles se propone: la reducción de intermediarios en la cadena de comercialización, el impulso a ventas directas de productores hacia centrales de abasto, mercados y cadenas de autoservicio, así como esfuerzos para evitar aumentos en los insumos agrícolas, elevar la producción nacional y dar prioridad al mercado interno antes que a las exportaciones.
Precios muestran ajustes, pero siguen altos
El anuncio representa principalmente una señal de coordinación entre los distintos participantes de la cadena productiva y comercial del jitomate. Sin embargo, hasta ahora no se han dado a conocer compromisos verificables ni indicadores que permitan evaluar el cumplimiento de los objetivos planteados, advierte GCMA en su análisis.
En la última semana de mayo comenzaron a observarse reducciones del precio del jitomate. La caída más pronunciada ocurrió en las cotizaciones de exportación, cuyo precio descendió 51.2% mensual, al pasar de 89.12 dólares la caja en abril a 43.45 dólares en mayo.
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En el mercado medio-mayorista también se observó una reducción. El precio del jitomate saladette en la Central de Abasto de la Ciudad de México bajó 9.9%, al pasar de 27.75 pesos por kilogramo a 25 pesos en el mismo periodo.
Mientras tanto, el precio al productor en Sinaloa mostró una disminución de 11.8%, al pasar de 19.65 pesos por kilo en abril a 17.33 pesos hacia finales de mayo.
A pesar de estas correcciones, el precio para el consumidor final continúa por encima de 50 pesos por kilogramo en mercados populares y supermercados, un nivel que todavía es elevado en comparación con sus promedios históricos.
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GCMA considera que la reciente baja en los precios responde principalmente al ajuste de las cotizaciones de exportación y de los mercados mayoristas, más que al acuerdo anunciado por las autoridades.
El organismo concluye que durante junio será fundamental observar si estas reducciones logran trasladarse a los consumidores y si la oferta nacional, las condiciones climáticas y la demanda interna y externa permiten consolidar una tendencia descendente en los precios.
GC





