El déficit fiscal del gobierno federal y el bajo crecimiento económico mantienen a México bajo la vigilancia de las agencias calificadoras internacionales, un escenario que podría derivar en una reducción de la nota crediticia hacia 2029 o 2030 e incluso poner en riesgo el grado de inversión del país.
Actualmente, México conserva el grado de inversión y la mayoría de las calificadoras mantienen una perspectiva estable. Sin embargo, algunas agencias calificadoras —S&P Global y Moody’s Ratingos— ya muestran una visión menos favorable ante el desempeño de la economía y la evolución de la deuda pública, comentó Luis Gonzali, vicepresidente y codirector de Inversiones de renta fija de Franklin Templeton México.
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En un seminario, el especialista consideró que el principal factor de riesgo para la calificación del gobierno mexicano es la combinación de un crecimiento económico débil con mayores necesidades de financiamiento gubernamental.
De continuar este escenario, puede presentarse una degradación de la calificación crediticia a fines de la década, lo que implicará perder el grado de inversión, ya que actualmente las calificaciones crediticias del gobierno mexicano se encuentran en el último peldaño antes de caer a grado especulativo.
Luis Gonzali destacó que la economía mexicana atraviesa una etapa de desaceleración, aunque lejos de una crisis profunda.
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Según sus cálculos, el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá alrededor de 1.5% en 2026, pero estas estimaciones pueden alcanzar entre 0.2% y 0.3%, por una combinación de factores como la volatilidad de los precios internacionales del petróleo.
El directivo también advirtió que la evolución de los conflictos geopolíticos en Medio Oriente representa uno de los principales focos de atención para los mercados financieros durante los próximos meses.
En materia de precios, comentó que la inflación permanece relativamente controlada.
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La inflación general cerró el mes de mayo a una tasa por debajo de 4%, mientras que la subyacente se ubicó en 4.2%. No obstante, las interrupciones en el suministro de los energéticos y de insumos agrícolas han elevado las presiones sobre combustibles y alimentos.
Según Gonzali, el gobierno federal ha amortiguado parte de ese impacto mediante apoyos fiscales a los combustibles —con la reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS)— financiados con los ingresos adicionales derivados de un petróleo por encima de 90 dólares por barril.
Aun así, el experto advirtió que una prolongación de las tensiones internacionales podría elevar la tasa de la inflación hacia 5%, aunque todavía lejos de los máximos de 2022.
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Respecto a la relación comercial con Estados Unidos, el especialista estimó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) continuará como una ventaja económica para nuestro país, incluso ante posibles presiones de la administración de Donald Trump.
En opinión de Gonzali, la integración regional mantiene a México en una posición competitiva frente a economías como China y varios países asiáticos, lo que favorece la llegada de inversión industrial en el mediano plazo.
GC





