El reciente anuncio del gobierno federal sobre la credencialización universal en salud apunta en la dirección correcta para ampliar la cobertura en México; sin embargo, garantizar atención efectiva y suficiente financiamiento sigue como el principal reto, según un reporte del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

El documento “Cobertura universal en salud. Avances en acceso, retos en afiliación y financiamiento” refiere que ampliar la afiliación es solo una parte del reto.

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Para lograr una cobertura universal real, el sistema también debe asegurar servicios al alcance de la población y de calidad, así como reducir la carga económica que enfrentan los hogares al atenderse, lo que se denomina como “gasto de bolsillo”.

Lo anterior implica un mayor presupuesto público para financiar a la red de unidos médicas, al personal y al equipo necesario.

Afiliación crece como reto, no como solución

El análisis compara la situación entre 2018 y 2024 y advierte un deterioro en la cobertura. El número de personas sin servicios públicos de salud pasó de 22.2 millones a 47.7 millones, lo que representa un aumento de más del 100% en seis años.

Aunque existen avances en algunos aspectos, estos resultan insuficientes frente a las necesidades del país. México posee 2.3 médicos y 2.7 enfermeras por cada 1,000 habitantes, cifras por debajo de los promedios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que son de 3.7 médicos y 9.2 enfermeras por cada 1,000 habitantes.

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En infraestructura, el país dispone de 1.1 camas por cada 1,000 habitantes, lejos de las 4.3 del estándar internacional.

El reporte también muestra brechas regionales importantes: en estados como Nuevo León y Coahuila más de 75% de la población tiene algún tipo de afiliación, mientras que en Chiapas cerca de dos terceras partes carecen de ella.

Financiamiento insuficiente y mayor carga para hogares

El CIEP advierte que el financiamiento sigue como un punto crítico. El gasto público en salud pasó de 2.3% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2018 a 2.6% en 2024, nivel que se encuentra lejos del 6% recomendado a nivel internacional.

En paralelo, el gasto privado mantiene un peso elevado. Representa cerca del 50% del financiamiento total del sistema, equivalente a 2.5% o 3% del PIB.

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Además, el gasto de bolsillo de los hogares creció 40%, con aumentos que van desde 31.5% en personas sin seguridad social hasta 66.6% en afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La desigualdad también se refleja en el gasto público por persona: para 2026, un afiliado al IMSS cuesta 10,074 pesos anuales, frente a 4,412 pesos en el esquema IMSS-Bienestar.

Cobertura universal exige más que afiliación

El reporte concluye que la estrategia de credencialización puede facilitar la apertura administrativa al sistema, pero no resuelve por sí sola las carencias estructurales.

Para cerrar la brecha, se requiere mayor inversión en personal médico, infraestructura y equipamiento, además de mejorar la distribución de los servicios.

El CIEP advierte que sin avances simultáneos en afiliación, disponibilidad de servicios y financiamiento, el derecho a la salud será desigual para millones de personas en México.

GC