El peso mexicano se depreció 6.38% mensual en septiembre, equivalente a 8 centavos, con lo que cerró el tercer trimestre con una caída de 3.33% respecto al trimestre previo, equivalente a 58.2 centavos.
En los primeros nueve meses del año, la moneda nacional acumula una depreciación de 0.35%, equivalente a 7.8 centavos.
Este miércoles, el peso perdió 0.10%, es decir, 1.7 centavos, con lo que el tipo de cambio concluyó en 18.0808 unidades por dólar, de acuerdo con datos oficiales del Banco de México (Banxico).
Banco BASE señaló que la depreciación del peso durante septiembre estuvo explicada principalmente por un cambio significativo en las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos.
Durante el mes, la Reserva Federal elevó la tasa de interés en 25 puntos base, a un rango de 3.75% y 4.0%, mientras que las nuevas proyecciones de los integrantes del Comité Federal de Operaciones de Mercado Abierto (FOMC) mostraron una trayectoria más restrictiva para la tasa de referencia.
La mediana de las proyecciones para el cierre de 2026 aumentó a 4.1%, desde 3.8% en junio, lo que implica un incremento adicional de 25 puntos base antes de que termine el año.
Para el cierre de 2027, la mediana también se ubicó en 4.1%, señalando que, bajo el escenario central, la Reserva Federal mantendría la tasa sin cambios durante el próximo año. Sin embargo, 8 miembros del FOMC proyectan una tasa de 4.3% al cierre de 2027, 50 puntos base por encima del nivel actual, lo que muestra que una parte relevante del Comité considera que podría ser necesario un endurecimiento monetario adicional.
BASE abundó que el cambio hacia una postura más restrictiva de la Reserva Federal estuvo respaldado por la persistencia de las presiones inflacionarias. En agosto, la inflación general se ubicó en 0.40% mensual y se aceleró a 3.40% anual, desde 3.36% en julio. Asimismo, la inflación subyacente registró una variación mensual de 0.29%, por encima de la expectativa del mercado de 0.21%, aunque a tasa anual se desaceleró a 2.45%.
Asimismo, durante septiembre, las materias primas de energía continuaron presionadas al alza por la persistencia de la guerra en el Medio Oriente. Por un lado, la guerra entre Estados Unidos e Irán no ha cesado y durante el mes se mantuvieron los ataques directos entre ambos países. Además, diversos funcionarios de alto nivel realizaron declaraciones negativas sobre el rumbo de la guerra, afirmando que no terminará pronto.
Por otro lado, el grupo rebelde Houtíe, respaldado por Irán, mantuvo los ataques contra la red petrolera de Arabia Saudita, lo que generó el cierre temporal de un oleoducto clave para la exportación de petróleo por parte de ese país.
El incremento en los precios internacionales del petróleo también está presionando al alza el precio del diésel en Estados Unidos, que terminó el mes en 6.41 dólares por galón, con un avance mensual de 13.86%, el más alto desde marzo, cuando ganó 45.97% mensual.
Así, el 21 de septiembre, el diésel alcanzó un máximo histórico de 6.53 dólares por galón. Con ello, el precio del diésel en ese país sumó un avance trimestral de 32.44%, el más alto desde el primer trimestre del 2026 (54.26%), y en lo que va del año ha subido 79.86%.
Con lo anterior, la publicación de la inflación al consumidor incrementó la preocupación sobre la persistencia de las presiones inflacionarias y redujo el margen de maniobra de la Reserva Federal. Además, existe la posibilidad de que el conflicto entre Estados Unidos e Irán se prolongue y genere mayores disrupciones en el suministro de energéticos, elevando aún más su precio.
La debilidad del peso también se debió a la expectativa de que el Banco de México mantenga sin cambios su tasa de interés. El 24 de septiembre, el Banco de México mantuvo la tasa de interés en 6.50% por decisión unánime de la Junta de Gobierno.
En el anuncio destacó la modificación de la guía prospectiva, indicando que tomará sus decisiones considerando la continuación del proceso desinflacionario y el comportamiento esperado de sus determinantes, incluyendo el traspaso del tipo de cambio a los precios al consumidor, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación, y agregó que, dado que las condiciones macroeconómicas en México son distintas a las de Estados Unidos, la política monetaria no tendría que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos a la tasa de fondos federales.
“El nuevo lenguaje indica en qué se fijará la Junta de Gobierno y marca distancia respecto a la Reserva Federal.
“Con esto, se eleva la probabilidad de que, a pesar de que la Reserva Federal vuelva a subir su tasa de interés en 25 puntos base antes de que termine el año, el Banco de México mantendrá la tasa sin cambios en 6.50%, lo que reduciría el diferencial de tasa de interés entre México y Estados Unidos de 250 a 225 puntos base, un nuevo mínimo histórico, restando atractivo a las operaciones de carry trade a favor del peso mexicano. El menor diferencial de tasa de interés entre México y Estados Unidos es consistente con un mayor tipo de cambio”, apuntó BASE.
Otro factor de riesgo para el peso fueron los comentarios de Donald Trump, quien indicó que podría prohibir las exportaciones de diésel durante 90 días, con el objetivo de reducir los precios de energía, luego de que el 21 de septiembre el precio promedio del diésel alcanzó un máximo histórico de 6.528 dólares por galón.
No obstante, el secretario de Energía, Chris Wright, ha mencionado que está considerando restricciones y no una prohibición total.





