El peso mexicano registró una depreciación semanal de 0.80%, equivalente a 13.9 centavos, por lo que el tipo de cambio interbancario concluyó en 17.4793 pesos por dólar, de acuerdo con información del Banco de México (Banxico). Tan solo en la jornada del viernes, la moneda nacional retrocedió 1.10% o 19.1 centavos frente al cierre previo.
La pérdida semanal del peso se presentó al mismo tiempo que el dólar se fortaleció 1.09%, según el índice ponderado de la divisa estadounidense, avance que se concentró principalmente en la sesión del viernes.
De acuerdo con Banco BASE, el fortalecimiento del dólar respondió a que el reporte de empleo de Estados Unidos correspondiente a mayo fue interpretado favorablemente por los mercados, lo que generó especulación sobre la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed) eleve su tasa de interés antes de que concluya el año.
En la encuesta de establecimientos, la nómina no agrícola reportó la creación de 172 mil empleos, cifra que superó ampliamente la expectativa del mercado, que anticipaba 86 mil nuevas plazas laborales.
Además, los datos de los dos meses anteriores fueron revisados al alza en un total de 93 mil empleos, poniendo fin a una racha de nueve meses consecutivos de ajustes negativos.
Como resultado de la publicación del informe laboral, al cierre de la semana el mercado incorporó la expectativa de que la Reserva Federal incremente su tasa de interés en 26 puntos base antes de finalizar el año, frente a los 14 puntos base descontados al término de la semana previa.
Esta expectativa también tuvo repercusiones en el mercado de deuda. La tasa de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años avanzó 10.1 puntos base durante la semana, para ubicarse en 4.54%.
Por otra parte, los mercados continuaron mostrando señales de aversión al riesgo debido al conflicto bélico en Oriente Medio. Al cierre de la semana, la guerra acumuló 97 días, mientras que desde el fin de semana anterior se reanudaron los ataques en la región.
Ante la persistencia de las tensiones geopolíticas, durante la semana se observaron incrementos en los precios de los energéticos dentro del mercado de materias primas.
En el ámbito local, durante la semana se informó que el consumo privado en México creció 1.18% mensual en marzo, luego de registrar dos meses consecutivos de retrocesos, de acuerdo con cifras ajustadas por estacionalidad.
En su comparación anual, el consumo privado mostró un crecimiento de 3.08%. Sin embargo, durante el primer trimestre de 2026 acumuló una caída de 0.76% trimestral, la primera contracción observada desde el cuarto trimestre de 2024.
Por su parte, la inversión fija bruta avanzó 0.39% mensual en marzo, después de acumular una disminución de 1.91% en los dos meses previos. No obstante, el crecimiento registrado en marzo no compensó la caída reciente, de acuerdo con las series ajustadas por estacionalidad.
A tasa anual, la inversión fija bruta registró una disminución de 3.13%, con lo que acumuló 19 meses consecutivos de contracción. Se trata de la racha negativa más prolongada desde el periodo comprendido entre noviembre de 2018 y febrero de 2021, cuando la inversión cayó durante 28 meses consecutivos.
Durante la semana también se dieron a conocer en Estados Unidos las primeras conclusiones de investigaciones para la posible aplicación de aranceles bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, se identificó que 60 economías no aplican de manera efectiva restricciones a la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
Ante esta situación, el representante comercial propuso la imposición de un arancel adicional de 10% para los países que cuentan con prohibiciones o compromisos para restringir estas importaciones, pero cuya implementación es considerada insuficiente. Para el resto de las economías, la propuesta contempla un gravamen de 12.5%.
Entre las economías señaladas por no aplicar adecuadamente dichas restricciones se encuentran Canadá, Ecuador, Indonesia, México, Pakistán y los países de la Unión Europea.
Al respecto, la Secretaría de Economía informó que las mercancías que cumplan con las reglas del T-MEC quedarían exentas de un eventual arancel de 10%.
Aunque esta medida implicaría que una parte importante de las exportaciones mexicanas continúe ingresando al mercado estadounidense con una carga arancelaria similar a la actual, persisten factores de riesgo para el sector exportador.
En particular, los aranceles sectoriales aplicados a productos de alto valor agregado continúan siendo uno de los principales desafíos para las exportaciones mexicanas. Hasta ahora, en las conversaciones preliminares rumbo a la revisión del T-MEC, no existen señales de que la administración de Donald Trump contemple reducir estos gravámenes. Por el contrario, se prevé que impulse reglas de origen más estrictas, escenario que podría traducirse en una mayor caída de la inversión en México.





