El peso mexicano cerró la semana con una depreciación de 2.58%, equivalente a 45.6 centavos, con lo que hiló cuatro semanas consecutivas de pérdidas y acumuló una caída de 7.59%, equivalente a 1 peso y 28 centavos, en ese periodo.
Este viernes, la moneda nacional ganó 0.71%, equivalente a 12.91 centavos, por lo que el tipo de cambio interbancario concluyó en 18.1637 unidades por dólar, de acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico).
Banco BASE señaló en un análisis que la depreciación del peso durante la semana estuvo relacionada principalmente con un avance generalizado del dólar estadounidense, que acumuló una ganancia de 0.76% de acuerdo con el índice ponderado y alcanzó un máximo no visto desde el 25 de junio de este año.
Según la institución financiera, el fortalecimiento del dólar estuvo impulsado por las presiones al alza sobre las tasas de interés de los instrumentos del Tesoro, situación que ha ocasionado el cierre gradual de posiciones de carry trade.
Al cierre de la semana, el mercado continuó descontando que la Reserva Federal subirá su tasa de interés en 25 puntos base el 9 de diciembre y realizará otros dos incrementos en 2027, durante los anuncios del 17 de marzo y 9 de junio.
BASE expuso que, si el Banco de México mantuviera la tasa de interés sin cambios durante el mismo periodo, el diferencial de tasas de interés con Estados Unidos se reduciría de 250 puntos base a 175 puntos base, lo que representaría un nuevo mínimo histórico.
El menor diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos es consistente con un mayor tipo de cambio, por lo que se espera que el peso cotice durante el resto de 2026 por encima de 18.00 pesos por dólar y no se descarta que en 2027 alcance cotizaciones cercanas a 19.00 pesos por dólar.
Por otro lado, durante la semana se observó una mayor aversión al riesgo asociada al conflicto en Oriente Medio y su impacto sobre los precios de los energéticos.
En una entrevista, el presidente estadounidense Donald Trump señaló que es “posible” intensificar nuevamente los ataques después de las elecciones intermedias del 3 de noviembre y confirmó que rechazó la última propuesta de Irán para alcanzar un nuevo cese al fuego, que incluía la reapertura del Estrecho de Ormuz.
Lo anterior sostuvo las presiones al alza sobre los precios del petróleo y, en consecuencia, sobre la inflación y las tasas de interés a nivel global.
Asimismo, durante la semana, varios miembros de la Reserva Federal se pronunciaron a favor de continuar con el ciclo de alzas a la tasa de interés.
Respecto a México, al cierre de la semana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el comunicado del personal técnico al término de la Misión del Artículo IV de 2026, en el que mejoró sus perspectivas para la economía mexicana y estimó un crecimiento de 1.5% en 2026 y de 1.8% en 2027, apoyado por políticas fiscales y monetarias menos restrictivas.
En la última Perspectiva Económica Global del FMI, se proyectaba un crecimiento para México de 1.2% en 2026 y 1.9% en 2027. El comunicado señala que el crecimiento seguirá limitado por la incertidumbre asociada a la revisión del T-MEC y por los cambios regulatorios e institucionales internos.
En materia fiscal, el organismo reconoció que la consolidación continuó durante 2026, aunque a un ritmo menor, y advirtió que el Paquete Económico 2027 plantea un ajuste más gradual de lo previsto anteriormente, que mantendría la deuda pública en una trayectoria ascendente.
Entre las medidas planteadas se encuentran aumentar la recaudación, mejorar la focalización del gasto social, retirar gradualmente los subsidios a combustibles y fortalecer de manera duradera las finanzas de Pemex.
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