La infancia es una etapa clave para formar hábitos que pueden acompañar a las personas durante toda su vida, entre ellos el ahorro, resaltó Afore SURA.
De acuerdo con la administradora, aprender a organizar el dinero, establecer objetivos y ser constantes permite a niñas y niños acercarse a las decisiones financieras mediante experiencias cotidianas.
En un comunicado, señaló que el inicio del ciclo escolar puede servir para ponerlo en práctica. Administrar los útiles, planear pequeños gastos y separar una parte del dinero que reciben son oportunidades para hablar de ahorro en casa.
“La educación financiera puede iniciar en casa, con conversaciones sencillas y ejemplos cercanos. Cuando niñas y niños aprenden a ponerse metas y a guardar una parte de lo que reciben, comienzan a entender que el ahorro es una herramienta para tomar mejores decisiones”, expresó Jessica Mejía, directora ejecutiva de Legal y Cumplimiento en Afore SURA.
La administradora indicó que las familias también pueden aprovechar el domingo o la mesada, comparar precios antes de comprar algo, guardar parte de los regalos en efectivo y llevar un registro sencillo del dinero reunido.
Dichas prácticas, dijo, ayudan a relacionar el ahorro con objetivos concretos y a comprender que cuidar el dinero no implica dejar de disfrutarlo.
Para comenzar, Afore SURA recomienda fijar metas de corto plazo, como comprar un juguete, un libro u otro artículo que niñas y niños deseen. Madres, padres o tutores pueden ayudarlos a identificar cuánto cuesta, cuánto podrían ahorrar y qué tiempo necesitarían para conseguirlo.
Cuando hayan adquirido el hábito de ahorrar para esas compras, pueden pasar a objetivos que requieran más tiempo, como una bicicleta, un curso o algún dispositivo. En esos casos, la administradora sugiere dividir la meta en pasos más pequeños y revisar periódicamente los avances.
Conforme crecen, también es posible hablarles de metas de largo plazo, entre ellas continuar sus estudios, prepararse para una profesión o contar con recursos para el futuro. Para este tipo de objetivos, Afore SURA menciona la Cuenta Afore Niños, dirigida a menores de edad y vinculada a la cuenta de su madre, padre o tutor.
Las familias pueden definir libremente el monto y la frecuencia de las aportaciones, además de dar seguimiento al ahorro mediante los estados de cuenta. Al cumplir la mayoría de edad, los recursos acumulados se transfieren automáticamente a la Cuenta Individual del joven.
La administradora señaló que la constancia importa más que la cantidad ahorrada. Por ello, propone separar una cantidad fija del domingo, la mesada o los regalos para una meta, en lugar de guardar únicamente lo que sobre después de gastar. Hacer visible el avance con un registro sencillo también permite a niñas y niños saber cuánto han reunido y cuánto les falta.
Como otra forma de acercarlos al tema, Afore SURA cuenta con un Centro de Ahorro para el Retiro en KidZania Cuicuilco, donde pueden aprender sobre el ahorro de manera práctica. La administradora destacó que el acompañamiento de madres, padres o tutores permite adaptar ese aprendizaje a cada edad.
“La educación financiera comienza con pequeñas decisiones cotidianas.
“Enseñar a niñas y niños a establecer metas de corto, mediano y largo plazo les permite comprender que ahorrar no significa únicamente dejar de gastar, sino aprender a planear, tomar decisiones y trabajar de manera constante para alcanzar aquello que se proponen”, añadió Mejía.





