México y Estados Unidos negocian por separado la posible reducción de los aranceles al acero, aluminio, sus derivados y vehículos, y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), informó la presidenta Claudia Sheinbaum.

La negociación arancelaria está sujeta a que México atienda una lista de asuntos planteados por Washington, cuyo alcance ha aumentado durante las conversaciones. “Esos 54 puntos se convirtieron casi en 90 porque hay otros temas que nos han estado planteando y en todos hemos estado dando salidas”, explicó la mandataria durante su conferencia matutina.

Según la jefa del Ejecutivo, las soluciones propuestas por México no siempre coinciden con lo solicitado por Estados Unidos porque “hay muchas cosas que violarían nuestras leyes y que además no le convienen a México”.

Ante esas diferencias, apuntó que el Gobierno federal ha buscado alternativas que protejan los intereses nacionales y que también permitan avanzar en la relación bilateral.

Junto con los aranceles, Washington ha puesto sobre la mesa su déficit comercial con México, pues las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos superan las importaciones provenientes de ese país. De acuerdo con Sheinbaum, el presidente Donald Trump busca que México importe el mismo valor de productos que exporta al mercado estadounidense.

La mandataria vinculó esa diferencia con la forma en que fue diseñado el tratado comercial, que permitió a México producir determinados insumos, así como con la integración alcanzada por las empresas de ambos países. Afirmó que la ventaja mexicana ya no se basa en ofrecer mano de obra barata, sino trabajadores calificados, además de que “por distintas condiciones es más económico producirlo en México que en Estados Unidos”.

Ante la petición de reducir el déficit, el Gobierno mexicano analiza la posibilidad de comprar a Estados Unidos parte de los productos que actualmente adquiere de otros países. Con esta alternativa, México busca atender el planteamiento de Washington sin aceptar medidas contrarias a sus leyes o que resulten perjudiciales para el país.

Aunque también se encuentra relacionada con el comercio, la revisión del T-MEC avanza por un camino distinto, debido a que sigue el procedimiento establecido en el propio acuerdo. Sheinbaum recordó que, cuando fue firmado por el presidente López Obrador, el primer ministro de Canadá y el presidente Trump, se determinó que sería revisado después de seis años.

Al cumplirse ese plazo se definiría si el tratado volvía a ampliarse por 16 años o únicamente por 10. Según la Presidenta, Estados Unidos se pronunció por la segunda opción y por continuar revisando los problemas relacionados con su aplicación.

Las dos negociaciones son coordinadas por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien cuenta con el apoyo de un equipo de asesores. “Vamos muy avanzados en la primera, pero todavía no llegamos al último punto. Y en la segunda también vamos avanzados”, aseguró Sheinbaum.

Las conversaciones relacionadas con la revisión del T-MEC continuarán hacia finales de septiembre y también incluirán los asuntos pendientes de la negociación arancelaria. Sin embargo, la mandataria aclaró que ambos temas no fueron tratados juntos durante su comunicación más reciente con el presidente estadounidense.

“En la última llamada con Trump hablamos de los aranceles, no del tratado”, puntualizó.

ER