La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) tiene entre sus prioridades detectar posibles operaciones sospechosas que utilizan criptomonedas, un terreno que ya cuenta con un equipo especializado dentro de la dependencia.

Lo anterior, debido a que cada vez más recursos circulan mediante criptoactivos y una parte importante de esas transferencias cruza fronteras, lo que obliga a las autoridades a seguir la pista del dinero más allá de México, para identificar operaciones sospechosas.

Te puede interesar: UIF congela 8,670 mdp y golpea las finanzas del crimen organizado

Omar Reyes Colmenares, responsable de la UIF, explicó que la dependencia cuenta con un área dedicada al análisis de estos movimientos, además de que mantiene acuerdos de intercambio de información con las principales empresas de criptoactivos que operan en el país.

Así, la autoridad puede obtener datos que ayuden a relacionar determinadas transacciones digitales con sus usuarios y detectar comportamientos fuera de lo habitual.

El punto de partida son los reportes de las propias empresas. Las plataformas de criptomonedas forman parte de las actividades consideradas vulnerables y tienen obligaciones de informar sobre determinadas operaciones. Si una persona o empresa rompe de manera importante con su “perfil transaccional”, por ejemplo, por el monto, frecuencia o características de sus movimientos, esa operación puede llegar a la UIF.

Te puede interesar: México y Unión Europea reforzarán cooperación contra lavado de dinero

A partir de ahí comienza el análisis. La dependencia no toma una transferencia aislada como prueba de un delito; revisa patrones, montos, frecuencia, relaciones entre operaciones y, cuando es posible, el origen y destino de los recursos. Las transacciones que ocurren en redes digitales también pueden dejar registros que permiten reconstruir una ruta financiera.

Cuando el dinero cruza fronteras

El reto aumenta cuando una operación pasa por plataformas o empresas ubicadas en distintos países. En esos casos, la UIF recurre a sus mecanismos de cooperación internacional para solicitar información a otras autoridades y completar el recorrido de los recursos, comentó Reyes Colmenares.

Si el análisis encuentra una tipología que puede relacionarse con una actividad delictiva, la UIF genera inteligencia financiera y la comparte con las autoridades competentes. Cuando existen elementos suficientes, puede dar vista a la Fiscalía General de la República (FGR) para que realice la investigación ministerial correspondiente.

Te puede interesar: UIF y CNBV refuerzan coordinación para prevenir lavado de dinero en sistema financiero

Este mecanismo también se utiliza frente a otras formas de mover o esconder dinero.

La UIF trabaja con la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) para detectar estructuras relacionadas con el contrabando de azúcar, además de que mantiene investigaciones sobre empresas fachada, operaciones simuladas y compañías que emiten facturas sin una actividad económica real.

El objetivo es seguir la ruta del dinero, ya que las ganancias obtenidas mediante delitos como narcotráfico, extorsión, contrabando de combustibles o robo de vehículos terminan por entrar a la economía. Pueden aparecer como efectivo, transferencias, operaciones empresariales o activos digitales.

Por eso, las criptomonedas ya forman parte de la vigilancia financiera. Aunque una operación digital pueda involucrar usuarios y plataformas de diferentes países, los movimientos dejan información que, con el análisis adecuado y la cooperación necesaria, puede ayudar a reconstruir quién mueve los recursos, cómo los mueve y hacia dónde los dirige.

GC