El Paquete Económico 2027 podría aumentar la carga fiscal de las empresas que ya tributan, aunque las autoridades aseguran que no crearán impuestos ni elevarán las tasas generales, advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) relacionó esa advertencia con las modificaciones previstas a la Ley del Impuesto sobre la Renta.

La propuesta contempla limitar algunas deducciones y pérdidas fiscales permitidas actualmente para generar ingresos adicionales, fortalecer la base gravable y ampliar el espacio fiscal.

Con estos cambios, el Gobierno federal espera que “la política de ingresos se fortalecerá de manera permanente” mediante el combate a los delitos fiscales, la facilitación del cumplimiento voluntario y ajustes al marco tributario.

El CEESP advirtió, sin embargo, que las medidas podrían representar una mayor carga para las empresas cautivas de la autoridad fiscal, las cuales ya generan una parte importante de los recursos públicos.

De acuerdo con el análisis, las personas morales aportan 70% de la recaudación tributaria, mientras 64.3% de las unidades económicas estaba en la informalidad en 2024, frente al 62.6% registrado en 2019.

En ese segmento, el organismo identifica una oportunidad para ampliar la base de contribuyentes y evitar que la recaudación continúe descansando principalmente en quienes ya cumplen con sus obligaciones fiscales.

Bajo esta estrategia, los ingresos presupuestarios crecerían 3.9% en 2027, hasta alcanzar 9,156.5 miles de millones de pesos, pese a que la previsión de crecimiento económico fue revisada a la baja.

El cálculo representa un cambio frente a los Precriterios publicados en abril, cuando se anticipaba una disminución de 1.4% en los ingresos del sector público.

La mejora provendría principalmente de los ingresos no petroleros, para los que se estima un avance de 6.6%, mientras la recaudación tributaria aumentaría 5.9%, hasta 6,263.9 miles de millones de pesos, apoyada en el ISR y el IEPS.

En sentido contrario, los ingresos petroleros disminuirían 14.4% debido a menores precios previstos para el petróleo y el gas natural, un tipo de cambio más bajo y una plataforma de producción similar a la del año anterior.

La expectativa recaudatoria contrasta con el ajuste realizado al escenario económico para 2026, cuyo rango de crecimiento bajó de 1.8-2.8% a 1.0-2.0%.

Con ello, la previsión puntual disminuyó de 2.3 a 1.5%, nivel más cercano al crecimiento de 1.3% calculado por los especialistas del sector privado.

La corrección también alcanzó a 2027, pues el intervalo pasó de 1.9-2.9% a 1.5-2.5%, mientras la estimación puntual bajó de 2.4 a 2.0%, frente al pronóstico de 1.8% de los especialistas.

Aunque estos cambios muestran un marco macroeconómico más realista, el CEESP considera que el presupuesto todavía conserva cierto optimismo al proyectar mayores ingresos y gastos con un menor ritmo de crecimiento.

Del lado del gasto, el paquete propone un monto neto total de 10,515.1 miles de millones de pesos, equivalente a un incremento real de 0.7% frente a lo aprobado para 2026.

Esta comparación parte de una base distinta a la utilizada para los ingresos, por lo que, al contrastar ambos rubros con las cifras estimadas, el gasto crecería 3.2%, en lugar de caer 3.2% como se anticipaba en abril.

La misma comparación muestra un aumento de 1.1% en el gasto programable, contrario a la disminución de 6.0% prevista en los Precriterios.

A esa presión se añade un crecimiento de 11.8% en el costo financiero, muy superior al 4.3% calculado previamente, además de una mayor necesidad de recursos para atender los programas prioritarios del Gobierno.

En inversión, el gasto de capital disminuiría 12.3%, debido principalmente a una caída de 67.7% en la inversión financiera por la menor partida destinada a las amortizaciones de la deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex).

La inversión física, en cambio, aumentaría 3.5%, aunque podría convertirse en el rubro de ajuste para cumplir las metas de déficit.

Esta posibilidad estaría vinculada, según el CEESP, con el fortalecimiento de las inversiones mixtas y una mayor participación del capital privado para liberar presiones sobre el gasto público.

Pese a estas presiones, los Requerimientos Financieros del Sector Público bajarían de 4.1% del PIB estimado para 2026 a 3.9% en 2027, lo que mostraría un avance gradual hacia la consolidación fiscal.

La reducción sería menor a la prevista originalmente, pues en los Precriterios se anticipaba un déficit equivalente a 3.5% del PIB.

Al mismo tiempo, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público aumentaría de 54.0 a 55.0% del PIB, hasta alcanzar 21.7 billones de pesos.

Ese saldo representaría un incremento de 4.2 billones de pesos en lo que va del sexenio, por lo que el CEESP concluyó que la principal fuente de recursos del presupuesto parece sustentarse en mayores niveles de deuda, más que en el fortalecimiento de los ingresos o en una mayor eficiencia del gasto.

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