El Paquete Económico 2027 no reduce la creciente rigidez del gasto, carece de una consolidación fiscal suficiente para estabilizar la trayectoria de la deuda y tampoco resuelve la dependencia financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) respecto del Gobierno Federal, señaló Banco BASE.
Aunque el marco macroeconómico es menos optimista que en ocasiones anteriores, la institución advirtió que las proyecciones de ingresos para el próximo año no están respaldadas por el comportamiento observado durante 2026.
Hacienda proyecta para este año un déficit amplio equivalente a 4.1% del producto interno bruto (PIB), pese al recorte en la expectativa de crecimiento económico, mientras que para 2027 prevé reducirlo a 3.9%, por encima del 3.5% contemplado en los Pre-Criterios.
El ajuste continuaría de manera gradual durante los siguientes años, debido a que los requerimientos financieros permanecerían por arriba de 3% del PIB durante todo el periodo comprendido entre 2027 y 2032.
Para el próximo año, el balance presupuestario contempla un déficit de 1,358,558.8 millones de pesos, equivalente a 3.4% del PIB, frente al 3.6% aprobado y estimado para el cierre de 2026.
A su vez, el balance primario registraría un superávit de 216,891.3 millones de pesos, equivalente a 0.6% del PIB. Este monto cubriría solo una parte del costo financiero de la deuda, calculado en 4.0% del PIB, por lo que el resto tendría que financiarse mediante endeudamiento.
La presión del pago de intereses ya se refleja en las estimaciones para este año, pues el superávit primario de 2026 fue ajustado de 0.5% a 0.1% del PIB, lo que implica que casi todo el déficit previsto se explica por el costo financiero.
El escenario presentado por Hacienda supone que los activos financieros del sector público disminuirán de 4.6 a 2.1 puntos del PIB entre 2026 y 2032. Banco BASE explicó que, si se mantuvieran en el nivel de 2026, la deuda bruta superaría 60% del PIB en 2028, mientras que un menor crecimiento económico y un peso más débil podrían adelantar este resultado a 2027.
La estimación de crecimiento para 2026 fue reducida a un rango de 1.0% a 2.0%, desde el intervalo de 1.8% a 2.8% aprobado y mantenido en los Pre-Criterios de abril. Para 2027, el pronóstico se ubicó entre 1.5% y 2.5%, por debajo del rango anterior de 1.9% a 2.9%.
Como resultado de estos ajustes, el PIB nominal estimado para 2026 fue recortado 4.02%, al pasar de 38,715.9 a 37,160.7 miles de millones de pesos. Banco BASE recordó que esta variable determina proporciones como las correspondientes al déficit y la deuda respecto del PIB, por lo que su reducción eleva esos indicadores cuando los demás elementos permanecen sin cambios.
El paquete también elevó de 3.0% a 3.5% la inflación esperada para el cierre de 2026 y mantuvo en 3.0% la correspondiente a 2027. Para el tipo de cambio, las estimaciones se ubicaron en 17.80 pesos por dólar al término de este año y en 18.00 pesos para el siguiente.
Banco BASE señaló que el supuesto cambiario favorece la previsión de ingresos petroleros. Si el tipo de cambio cerrara 2026 en 17.20 pesos por dólar, en lugar de los 17.80 pesos considerados, se produciría un faltante de 18.3 mil millones de pesos en los ingresos, que elevaría el déficit si no se compensa con un recorte del gasto o con otros recursos.
Las previsiones para las tasas de interés también fueron ajustadas al alza, de 6.3% a 6.5% para el cierre de 2026 y de 5.5% a 6.0% para 2027. De acuerdo con la sensibilidad publicada por Hacienda, cada aumento de 100 puntos base añadiría 37.9 mil millones de pesos al costo financiero del próximo año.
Las estimaciones de ingresos contrastan con los resultados acumulados entre enero y julio de 2026, periodo en el que los ingresos presupuestarios crecieron 0.9% real, la recaudación tributaria se mantuvo sin cambios, en 0.0%, y el impuesto sobre la renta (ISR) cayó 6.0%.
Pese a este comportamiento, el paquete proyecta que en 2027 los ingresos presupuestarios aumentarán 3.9% real, la recaudación tributaria avanzará 5.9% y el ISR crecerá 7.2%, todos frente al cierre estimado para este año.
Los ingresos presupuestarios aprobados para 2026 fueron revisados de 8,721,057.3 millones a 8,537,298.7 millones de pesos, una reducción de 183,758.6 millones. Sin embargo, su proporción aumentó de 22.5% a 23.0% del PIB, por lo que Banco BASE indicó que gran parte de esta mejora proviene de la reducción del PIB nominal utilizado como base de comparación y no de una mayor recaudación.
Para 2027, estos recursos se estiman en ** 9,156,528.9 millones de pesos, equivalentes a 23.2% del PIB, con un crecimiento de 1.7% real respecto de lo aprobado para 2026 y de 3.9% frente al cierre calculado.
Los ingresos tributarios alcanzarían 6,263,886.8 millones de pesos, equivalentes a 15.9% del PIB, su nivel más alto desde 2018. Dentro de este rubro, el ISR aportaría 3,288,975.3 millones; el impuesto al valor agregado (IVA), 1,768,017.3 millones, y el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), 828,256.0 millones.
En el caso del IEPS aplicado a combustibles automotrices, la recaudación crecería 10.21% real, hasta 538,549.2 millones de pesos, mientras que los ingresos no petroleros aumentarían 6.6% frente al cierre estimado de 2026, una tasa superior al promedio de 2.8% observado entre 2019 y 2025 y únicamente superada por el avance de 10.3% de 2023.
Los ingresos no tributarios, integrados por aprovechamientos y productos, crecerían 24.6% real frente al cierre de este año, hasta 521,763.5 millones de pesos. Banco BASE señaló que este es el componente más volátil de los ingresos y suele incorporar recursos obtenidos una sola vez.
En contraste, los ingresos petroleros retrocederían 20.8% real respecto de lo aprobado para 2026 y 14.4% frente al cierre estimado, para ubicarse en 984,539.7 millones de pesos, equivalentes a 2.5% del PIB.
Aunque el paquete no propone nuevos impuestos ni aumentos a los existentes, las modificaciones al ISR endurecen la base gravable de las personas morales residentes en México que obtengan ingresos acumulables superiores a 50 millones de pesos y determinen una utilidad fiscal durante el ejercicio.
Para estas empresas se establecerían límites a las deducciones autorizadas y las pérdidas fiscales de ejercicios anteriores solo podrían disminuir hasta 50% de la utilidad fiscal del año. También se reduciría de 30% a 20% el límite para deducir intereses netos y se eliminaría el Régimen Opcional para Grupos de Sociedades.
En sentido contrario, el Régimen Simplificado de Confianza se ampliaría al elevar el límite de ingresos de 3.5 a 5 millones de pesos anuales para personas físicas y de 35 a 50 millones para personas morales. Para estas últimas, el régimen dejaría de ser obligatorio y pasaría a ser opcional.
Banco BASE destacó que la iniciativa de reformas al ISR no cuantifica el impacto recaudatorio de las medidas propuestas, pese a que el artículo 31 de la Ley de Ingresos de la Federación para 2026 establece que las iniciativas fiscales presentadas para cubrir el presupuesto de 2027 deben incluirlo en su exposición de motivos.
Frente a las previsiones de mayores ingresos, el gasto mantendría prácticamente la misma rigidez observada en 2026. De cada 100 pesos presupuestados para el próximo año, 19.3 se destinarían a servicios personales, 17.5 a pensiones, 15.0 al costo financiero de la deuda, 14.7 a participaciones para estados y municipios, 12.4 a subsidios y transferencias, y 10.7 a otros gastos de operación.
Las pensiones contributivas y no contributivas, los programas sociales y el costo financiero de la deuda sumarán 4 billones 441.0 mil millones de pesos, cantidad equivalente a 42.2% del gasto neto pagado, 48.5% de los ingresos presupuestarios y 70.9% de la recaudación tributaria proyectada para 2027.
Esto significa que casi la mitad de los ingresos presupuestarios y siete de cada 10 pesos recaudados mediante impuestos ya estarán comprometidos en esos conceptos.
El gasto neto pagado alcanzaría 10,515,087.7 millones de pesos, con un crecimiento real de 0.7% respecto de lo aprobado para 2026 y de 3.2% frente al cierre estimado. Dentro del gasto corriente, los servicios personales aumentarían 7.3%, mientras que, por clasificación funcional, los recursos destinados al desarrollo social crecerían 5.8% y los dirigidos al desarrollo económico disminuirían 13.2%.
La inversión física ascendería a 1 billón 26.5 mil millones de pesos, con un crecimiento de 3.5% real, y se mantendría en 2.6% del PIB. Sin embargo, el gasto total de inversión retrocedería 12.3%, debido a una caída de 67.7% en la inversión financiera.
El ajuste sería más pronunciado durante los siguientes años, ya que la inversión física bajaría de 2.6% del PIB en 2027 a 1.8% en 2028 y a 1.5% en 2032, nivel inferior al registrado en cualquier año del periodo comprendido entre 2020 y 2027.
De la reducción de 1.2 puntos del PIB que Hacienda proyecta para el gasto neto pagado entre 2026 y 2032, 1.1 puntos provendrían de la inversión física. De acuerdo con Banco BASE, la consolidación anunciada descansa casi por completo en recortar la inversión y no en corregir la rigidez del gasto corriente.
La situación de Pemex representa otro de los riesgos identificados en el análisis. Aunque el apoyo destinado al pago de su deuda disminuye, la empresa recibiría una aportación patrimonial de 81.1 mil millones de pesos, cantidad% de la meta de superávit de 95.1 mil millones prevista para 2027.
El presupuesto del ramo 18 de Energía pasaría de 267 mil 439 millones de pesos aprobados en 2026 a 85 mil 634 millones para 2027, mientras que la aportación patrimonial incluida en ese ramo bajaría de 263 mil 476 millones a 81 mil 100 millones.
Hacienda atribuyó la reducción a una reformulación de la estrategia de rescate financiero de Pemex, orientada a fortalecer su situación fiscal y reducir su dependencia del Gobierno Federal mediante la disminución de su deuda.
Para Banco BASE, este ajuste y su efecto sobre la inversión financiera representan la mayor variación de todo el presupuesto y el supuesto más frágil del paquete, mientras que el respaldo a la petrolera disminuye, pero no desaparece.
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