México junta 17 años con finanzas públicas presionadas por compromisos de deuda, que si bien han permitido sostener el gasto público en momentos de crisis y desaceleración económica, también han reducido el margen de maniobra para invertir en áreas sensibles para la población como salud, educación e infraestructura.

Así lo advierte el reporte del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) “La creciente deuda en México: Diecisiete años de desbalances fiscales”, que analiza la evolución del endeudamiento desde la crisis financiera internacional de 2009.

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El gobierno mexicano comenzó a recurrir de forma más constante al financiamiento para evitar recortes al gasto cuando cayó la recaudación. Los requerimientos financieros del sector público (RFSP) pasaron de 0.8% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2008 a 3.9% en 2009 y, desde entonces, el endeudamiento se ha mantenido elevado, con picos recientes de 5.8% del PIB en 2024 y 4.9% en 2025, impulsados por el aumento en el costo de la deuda y las pensiones.

De dónde viene la presión fiscal

El reporte del CIEP explica que la deuda pública acumulada —medida por el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (SHRFSP)— creció de 31.4% del PIB en 2008 a 52.6% en 2025, un incremento real de 111.8%.

Al mismo tiempo, el costo financiero de la deuda pasó de 1.8% del PIB a 3.7%, un aumento real de 152.5%, y desde 2015 este gasto incluso ha superado el presupuesto federal destinado a educación pública.

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Históricamente, el financiamiento se utilizó para compensar la caída de ingresos petroleros. En 2008, los recursos provenientes de energía representaban 13% del PIB, pero en 2025 su participación cayó a 4% del PIB.

Esta reducción se compensó con mayores ingresos tributarios: el Impuesto Sobre la Renta (ISR) aumentó 3.9 puntos porcentuales del PIB, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en 0.7 puntos y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en 3.1 puntos, gracias a la reforma fiscal de 2013 y a una mayor fiscalización.

Pensiones y deuda desplazan prioridades del gasto

El análisis señala que la composición del gasto también cambió de forma importante entre 2013 y 2025.

Mientras que antes predominaban el gasto federalizado —a los estados— y la inversión pública, ahora destacan las pensiones y el costo de la deuda.

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El gasto en pensiones creció de 3.3% a 6.1% del PIB —un aumento real de 148.7%—, mientras que el costo de la deuda pasó de 2.6% a 4.4% del PIB —un crecimiento real de 160.4%—.

Aunque el gasto total sólo aumentó 2.5 puntos porcentuales del PIB, áreas como inversión, salud y educación tuvieron recortes.

Según el reporte, el “paquete económico 2026” prevé que la deuda alcance 53.6% del PIB en 2030, con RFSP que podrían bajar a 3% del PIB.

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Sin embargo, el CIEP advierte que estas proyecciones pueden subestimar factores como la transición demográfica o la volatilidad en las tasas de interés.

El centro de análisis concluye que la creciente presión del gasto en pensiones reducirá el presupuesto disponible para mejorar los niveles de vida de la población y modernizar la infraestructura en apoyo a los actores económicos.

En ese contexto, México enfrenta el reto de equilibrar la sostenibilidad de sus finanzas públicas con la necesidad de mantener inversiones estratégicas que impulsen el crecimiento económico y mejoren la calidad de vida de la población.

GC