México necesita aumentar de manera significativa el presupuesto destinado al sistema integral de cuidados, ya que la inversión actual se encuentra por debajo de las recomendaciones internacionales. Mientras organismos especializados sugieren destinar recursos equivalentes a 3% del Producto Interno Bruto (PIB), el país apenas canaliza alrededor de 1.2%, lo que deja una brecha cercana a 580,000 millones de pesos (mdp).
Según el reporte “Los cuidados y las finanzas públicas. El ciclo de vida fiscal”, elaborado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2026 prevé 468,641 mdp para programas relacionados con cuidados, una cifra insuficiente para construir un sistema integral que garantice atención a quienes la requieren.
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El estudio advierte que el problema no solo radica en el monto presupuestal, sino también en la forma en que se ejerce. Actualmente, una parte importante de los recursos se concentra en transferencias monetarias, mientras que persiste una escasez de servicios como estancias infantiles, centros de atención para ancianos o apoyos especializados para personas enfermas y dependientes.
Según el CIEP, la falta de estos servicios obliga a millones de familias a resolver las necesidades de cuidado por cuenta propia, situación que afecta principalmente a las mujeres, quienes asumen la mayor parte de estas tareas. Esta carga limita sus oportunidades para estudiar, trabajar o incorporarse plenamente a actividades productivas.
El gasto cambia según la edad
La distribución del gasto público en cuidados muestra diferencias importantes entre grupos de edad. En la primera infancia, de 0 a 5 años, el gasto per cápita alcanza 3,134 pesos, pese a que se trata de la etapa de mayor dependencia y necesidad de atención especializada.
Para niñas y niños de 6 a 12 años, el gasto aumenta a 6,235 pesos por persona. Sin embargo, el reporte del CIEP refiere que gran parte de los apoyos se canaliza mediante transferencias y no necesariamente mediante servicios que reduzcan las responsabilidades de las familias.
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En el caso de los adolescentes de 13 a 17 años, el gasto per cápita asciende a 14,876 pesos, el nivel más alto entre los grupos analizados. El estudio destaca que, además de recibir cuidados, muchos adolescentes también participan en tareas de atención dentro de sus hogares.
Las personas jóvenes de entre 18 y 29 años reciben un gasto promedio de 6,208 pesos por habitante. Este sector enfrenta una doble carga, ya que combina responsabilidades de cuidado con estudios, empleo y búsqueda de independencia económica.
Entre los adultos de 30 a 59 años, el gasto cae a apenas 2,256 pesos por persona, la cifra más baja de todo el ciclo de vida. Paradójicamente, este grupo concentra la mayor participación laboral, aporta la mayor parte de los ingresos fiscales y asume gran parte de las responsabilidades de cuidado en los hogares.
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Para las personas de 60 años y más, el gasto per cápita llega a 10,020 pesos. No obstante, el CIEP destaca que buena parte de esos recursos se concentra en pensiones, mientras que los servicios de cuidados de largo plazo aún son insuficientes frente al acelerado envejecimiento de la población.
El organismo concluye que México requiere una estrategia fiscal e institucional de largo plazo que permita ampliar los servicios de cuidado, fortalecer la infraestructura y garantizar recursos permanentes para atender una demanda que crecerá en las próximas décadas.
GC





