La Secretaría de Economía y el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgaron el registro de la marca “Pato Merlín” a su propietaria, Karla Ivette Gómez López, con lo que concluyó el procedimiento derivado de uno de los casos de propiedad industrial que mayor atención pública ha generado en las últimas semanas.

La entrega de la constancia a la familia propietaria ocurre después de que el nombre del Pato Merlín se convirtiera en un fenómeno viral en redes sociales y diera paso a un debate sobre la protección de los derechos de propiedad intelectual frente al intento de terceros de apropiarse comercialmente de un signo distintivo.

Durante el acto, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, destacó que todas las solicitudes de registro de marca son sometidas a un análisis técnico y jurídico, con el propósito de garantizar certeza, legalidad y transparencia en la protección de los derechos de propiedad industrial en México.

“Todas las solicitudes de registro de marca son sometidas a un procedimiento de análisis técnico y jurídico, con el objetivo de garantizar certeza, legalidad y transparencia en la protección de los derechos de propiedad industrial en México.”

Por su parte, el director general del IMPI, Vidal Llerenas, reiteró que la marca pertenece a la familia de Karla Ivette Gómez López, al subrayar la importancia de proteger los signos distintivos conforme a la legislación vigente.

“Es un hecho público y notorio que el Pato Merlín es una mascota de la familia de Karla Ivette Gómez, a quien pertenece la marca”, señaló.

La entrega del registro se produjo después de que el pasado 22 de junio las autoridades recibieran, a través del sistema de marca en línea (Marcanet), las solicitudes para registrar la denominación “Pato Merlín” y su diseño tridimensional. La protección solicitada comprende servicios de educación, formación, entretenimiento, así como actividades deportivas y culturales, entre otros.

En un comunicado, la Secretaría de Economía informó que las solicitudes, identificadas con los números 3646513 y 3646554, fueron presentadas por la ciudadana Karla Ivette Gómez López, con lo que inició formalmente el procedimiento administrativo previsto en la normativa vigente en materia de propiedad industrial.

Como parte del proceso, el IMPI entregó a la solicitante una constancia oficial que acredita la presentación de ambas solicitudes, documento que da fe del inicio del trámite ante la autoridad competente.

¿Pato Merlín?

El caso del Pato Merlín adquirió notoriedad luego de que el ave, mascota de Karla Ivette Gómez López y su familia, se viralizara en redes sociales el pasado 11 de junio de 2026, tras ser captada caminando con zapatitos y vistiendo la playera de la Selección Mexicana sobre Paseo de la Reforma, después del triunfo de México frente a Sudáfrica en la Copa Mundial de la FIFA 2026. A partir de entonces, fue identificado por usuarios como la “mascota no oficial” del torneo celebrado en el país.

La popularidad del personaje derivó en un conflicto de propiedad industrial, luego de que personas ajenas a la familia presentaran solicitudes ante el IMPI para registrar las denominaciones “Pato Merlín”, “El Pato de la Suerte” y logotipos similares con fines comerciales relacionados con ropa, publicidad y entretenimiento.

El caso alcanzó relevancia nacional cuando la presidenta Claudia Sheinbaum calificó durante su conferencia matutina el intento de registro por parte de terceros como “un abuso” y solicitó el apoyo del IMPI para proteger los derechos de la familia propietaria.

Posteriormente, el 24 de junio, Vidal Llerenas informó que el Instituto detuvo esas solicitudes durante la fase de validación.

El funcionario explicó que, si bien el sistema marcario mexicano reconoce el principio de prioridad para quien presenta primero una solicitud, la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial contempla excepciones sustentadas en el uso previo y en la notoriedad de un signo distintivo, criterio que el organismo aplicó en este caso al considerar que era un hecho público y notorio que el Pato Merlín pertenece a la familia de Karla Ivette Gómez López.

De esta forma, el expediente se convirtió en un referente sobre la aplicación de la legislación frente a intentos de apropiación comercial de fenómenos virales.

er