El desempeño de la economía mexicana en el segundo trimestre del año registró un repunte de 1.9% en comparación con el mismo periodo de 2025, además de un avance intertrimestral de 1.4%.
Sin embargo, más que el inicio de un ciclo de recuperación acelerada o de crecimiento robusto, este comportamiento refleja una fase de estabilización en un contexto de bajo impulso productivo, refiere un reporte del Banco UBS.
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Las cifras del segundo trimestre sobreestiman el impulso real de las actividades productivas en el país, ya que el repunte obedeció a factores coyunturales y pasajeros, entre los que destacan la volatilidad habitual del sector agropecuario y un impulso temporal en el sector servicios, motivado por la celebración de los 13 partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en territorio nacional.
A esto se sumó un alivio temporal por acuerdos comerciales bilaterales con Estados Unidos que redujeron la presión arancelaria a corto plazo.
Para la segunda mitad del año, UBS anticipa una moderación en la actividad económica general.
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El factor determinante detrás de este freno es la debilidad de la inversión fija, la cual se ubica en 21.8% del Producto Interno Bruto (PIB), cifra distante del pico de 24.5% alcanzado en 2024.
Adicionalmente, la cautela en la confianza empresarial y la incertidumbre que genera el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) imponen un entorno de volatilidad que frena el potencial manufacturero y de infraestructura.
En materia monetaria, UBS destaca la reciente decisión del Banco de México (Banxico) de mantener sin cambios la tasa de interés de referencia en 6.5%, que representa su tercera pausa consecutiva.
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El reporte prevé que Banxico conservará la tasa en este nivel de 6.5% el resto del año 2026, con el propósito de priorizar la estabilidad financiera y el margen de diferencia frente a la tasa de interés del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Las decisiones que tome Banxico responderán al comportamiento de la inflación.
Si bien el nivel general de precios bajó a 3.4% en la primera quincena de septiembre y la variable subyacente cedió a 3.8% —ambas dentro del rango de tolerancia oficial—, la persistencia de los precios en los servicios, estancados en 4.3%, se mantiene como el principal obstáculo para aplicar nuevos recortes a la tasa de referencia.
GC





