La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) conmemoró el 75 aniversario de su sede subregional en México con un llamado a fortalecer las estrategias de desarrollo económico y social, reducir las desigualdades y reforzar la cooperación regional frente a un escenario internacional marcado por la incertidumbre, las tensiones geopolíticas y decisiones unilaterales de algunas potencias.

La celebración se realizó en el Senado de la República de México, donde el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, fue recibido en sesión solemne y ofreció la conferencia magistral “Repensar el desarrollo en un mundo en ruptura”.

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En su intervención, destacó la contribución histórica de México al trabajo del organismo y reconoció el papel del país como un promotor del multilateralismo, la integración regional y la acción colectiva entre las naciones latinoamericanas.

El funcionario recordó que la elección de México como sede subregional respondió a su vocación latinoamericanista y a una tradición diplomática de respeto a la soberanía y la cooperación internacional. 

A partir de ese contexto histórico, Salazar-Xirinachs planteó que el mundo atraviesa una etapa de profundas transformaciones. Explicó que convergen megatendencias relacionadas con el avance tecnológico, el cambio climático, la transición demográfica y el creciente peso de las economías emergentes, al mismo tiempo que se registran cambios abruptos en la política internacional, conflictos armados entre Estados y una competencia geopolítica más intensa.

En ese escenario, Salazar-Xirinachs afirmó que el orden internacional que predominó durante las últimas décadas llegó a su fin.

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Recordó que el inicio del siglo estuvo marcado por un sistema unipolar sustentado en reglas compartidas, apertura comercial, cooperación multilateral y mecanismos de coordinación internacional.

Sin embargo, Salazar-Xirinachs consideró que ese modelo cambió de manera irreversible y que todavía no existe claridad sobre la configuración definitiva del nuevo entorno global.

Frente a esta realidad, el secretario ejecutivo de la Cepal dijo que América Latina y el Caribe necesitan replantear sus estrategias de desarrollo.

En particular, advirtió sobre las tres grandes trampas que limitan el progreso de la región: la baja capacidad para crecer y transformar sus estructuras productivas, la persistencia de elevados niveles de desigualdad y movilidad social limitada, así como las debilidades institucionales y de gobernanza.

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Para superar estos obstáculos, propuso impulsar políticas deliberadas de desarrollo productivo, fortalecer las instituciones, mejorar la gobernanza y ampliar la capacidad de acción de los Estados.

Salazar-Xirinachs también consideró indispensable coordinar esfuerzos para aprovechar las ventajas y las capacidades de América Latina y el Caribe en mayores oportunidades de crecimiento, bienestar e influencia internacional.

El funcionario retomó además una de las ideas del pensamiento de Cepal respecto a que los países de menor tamaño actúen de manera conjunta para incrementar su capacidad de negociación frente a las grandes potencias y los mercados internacionales.

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En ese sentido, afirmó que la vigencia de ese planteamiento resulta especialmente relevante en el contexto actual.

Salazar-Xirinachs concluyó con un llamado a fortalecer el diálogo pragmático, construir acuerdos y promover la acción colectiva como herramientas para enfrentar los desafíos de una época de ruptura.

A su juicio, el futuro de América Latina y el Caribe dependerá de su capacidad para transformar vulnerabilidades en oportunidades y construir respuestas comunes ante un entorno internacional cada vez más complejo.

GC