El Banco de México (Banxico) no tendrá prisa por volver a modificar su tasa de referencia y podrá mantenerla en 6.5% durante un periodo prolongado, mientras el peso mexicano conserva el respaldo de los rendimientos que ofrece frente a otros mercados, aunque con riesgos ante una postura más restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).
Un análisis financiero del banco UBS prevé que el tipo de cambio cerrará el tercer trimestre de 2026 en 17.20 pesos por dólar, menor a una estimación previa de 17.50 pesos.
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Para el cuarto trimestre de este año y los dos primeros trimestres de 2027 se mantiene el pronóstico en 17.20 pesos.
La expectativa parte de un escenario en el que Banxico mantendrá una pausa en el ciclo de recortes, después de que el 6 de agosto dejó sin cambios su tasa de referencia en 6.5%.
La decisión fue unánime y estuvo acompañada de un mensaje que retrasó hasta el cuarto trimestre de 2027 la convergencia prevista de la inflación general y subyacente hacia la meta de 3%.
Crecimiento pierde fuerza e inflación toca mínimos
Aunque la economía mexicana mostró un repunte importante en el segundo trimestre de 2026, con un crecimiento de 1.5% trimestral y 2.2% anual, el análisis advierte que estos resultados podrían exagerar la fortaleza real de la actividad.
El avance estuvo concentrado en un abril particularmente fuerte, derivado de la actividad agrícola y de un aumento temporal de los servicios por la Copa Mundial de la FIFA 2026.
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Para la segunda mitad del año se espera una moderación debido a la incertidumbre alrededor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la debilidad de la confianza empresarial y la falta de señales de mayor inversión en infraestructura.
En materia de precios, la inflación general descendió en julio a 3.12%, su nivel más bajo desde mayo de 2020, mientras la subyacente bajó a 3.95%.
La reducción respondió en buena medida a menores precios agrícolas, subsidios a combustibles y una menor presión en mercancías, aunque los servicios todavía muestran una inflación elevada.
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Por lo anterior, el análisis considera que la etapa de rápida desinflación podría estar cerca de concluir, sobre todo si pierde fuerza el alivio proveniente de los menores precios de los alimentos.
En este escenario, Banxico tiene razones para conservar una postura cautelosa. Aunque la inflación ha mejorado, la persistencia de los precios subyacentes representa uno de los principales riesgos al alza, mientras la debilidad de la economía mantiene riesgos para el crecimiento.
El peso, mientras tanto, conserva un respaldo importante por la diferencia entre los rendimientos locales y la volatilidad cambiaria. Sin embargo, el Fed de Estados Unidos puede tener un tono más restrictivo y podría generar presión sobre la moneda mexicana en el corto plazo.
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Los flujos de remesas familiares también ofrecen respaldo externo. En junio aumentaron 4.2% anual, hasta 5,470 millones de dólares (mdd), con un total de 30,800 mdd en el primer semestre.
El flujo de dólares muestra señales de estabilización, aunque las remesas convertidas a pesos disminuyen debido a la fortaleza de la moneda mexicana.
El panorama mantiene riesgos tanto internos como externos. Una desaceleración fuerte de Estados Unidos o nuevas disputas comerciales dentro del T-MEC pueden afectar al peso, mientras un mayor apetito global por activos de riesgo y la búsqueda de rendimientos pueden favorecerlo.
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Así, el escenario de UBS apunta a un peso relativamente fuerte y una tasa de Banxico estable en 6.50%, pero sujeta a la evolución de la inflación, el crecimiento mexicano, las decisiones de la Fed y las negociaciones comerciales con Estados Unidos.
GC





