El Banco de México (Banxico) advirtió que los riesgos externos —especialmente los conflictos geopolíticos, la incertidumbre global y una posible desaceleración económica— requieren mantener una estrecha vigilancia sobre su evolución. No obstante, señaló que el sistema financiero mexicano conserva una posición sólida y resiliente para enfrentar escenarios adversos.
En su más reciente Reporte de Estabilidad Financiera, el banco central señaló que el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas observado desde finales de febrero incrementó la volatilidad en los mercados financieros internacionales, provocó un aumento abrupto en los precios del petróleo y sus derivados debido a disrupciones en su distribución, y llevó a ajustes al alza en las expectativas de política monetaria.
“En virtud de sus efectos directos sobre los precios de las materias primas y otras mercancías, ello podría reflejarse en nuevas presiones inflacionarias y una menor actividad económica a nivel mundial”, indicó.
Los 5 riesgos macrofinancieros en el radar del banco central
Más allá de las tensiones geopolíticas, el banco central señaló que persisten otros riesgos macrofinancieros que podrían afectar el entorno económico y financiero. Entre ellos mencionó posibles sorpresas en las condiciones financieras globales, un crecimiento económico menor al esperado, ajustes inesperados en las calificaciones crediticias de emisores nacionales clave y la materialización de un evento sistémico con repercusiones para el sistema financiero global.
Respecto a este último riesgo, señaló factores como la sobrevaluación de algunos activos financieros, los riesgos cibernéticos vinculados al uso de inteligencia artificial y la opacidad de ciertos segmentos del crédito privado.
Pese a este entorno, Banxico sostuvo que las instituciones financieras, particularmente la banca múltiple, mantienen niveles de capitalización y liquidez superiores a los mínimos regulatorios, mientras que los ejercicios de estrés muestran capacidad para absorber escenarios adversos.
“Las pruebas de estrés confirman que el sistema bancario, en su conjunto, mantiene una amplia capacidad para afrontar los escenarios adversos simulados”, señaló.
El reporte también indica que los indicadores de condiciones financieras y de estrés en los mercados permanecen en niveles moderados, mientras que el índice de vulnerabilidades macrofinancieras no detecta vulnerabilidades significativas en ninguno de los cuatro sectores analizados.
Asimismo, el financiamiento al sector no financiero, incluido el sector público, representó el 103.9% del Producto Interno Bruto al cierre del primer trimestre de 2026. En paralelo, la posición financiera de los hogares mejoró impulsada por un incremento en el ahorro obligatorio, en tanto que el indicador de vulnerabilidades de las empresas listadas regresó a la zona de menor vulnerabilidad.
En este contexto, Banxico recordó que la economía mexicana mantiene una estrecha integración con Estados Unidos, por lo que las decisiones de política económica de ese país y la renegociación del T-MEC pueden repercutir sobre la actividad económica y los mercados financieros nacionales.
“Esta integración se expresa en el comercio, la inversión, las remesas y los flujos de capital, y hace que las decisiones de política económica de su principal socio comercial, así como la renegociación del T-MEC, repercutan sobre la actividad económica, los mercados financieros y la estabilidad del sistema financiero mexicano”, expuso.
En materia de crédito, el banco central señaló que el riesgo crediticio se mantiene estable y en niveles bajos para los tres tipos de cartera analizados. Sin embargo, observó un aumento de la morosidad en la cartera de consumo de la banca múltiple, particularmente en los préstamos personales, aunque concentrado en un número reducido de instituciones.
También indicó que entre los intermediarios financieros no bancarios la morosidad total permaneció estable, aunque en las entidades no reguladas continúa en niveles históricamente elevados. Adicionalmente, destacó que persisten desafíos relacionados con el cambio climático, la ciberseguridad y el uso de inteligencia artificial, ámbitos en los que las instituciones financieras deberán fortalecer sus capacidades de identificación, medición y mitigación de riesgos.
En conjunto, los indicadores analizados por Banxico apuntan a que el sistema financiero mexicano mantiene capacidad para enfrentar escenarios adversos, aunque el banco central insistió en que la evolución de los riesgos externos exige seguimiento permanente.
“No obstante, persisten riesgos asociados con el entorno global caracterizado por el agudizamiento de conflictos geopolíticos, que requieren mantener una estrecha vigilancia sobre su evolución”, concluyó.
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