El Banco de México (Banxico) prevé que la inflación general y subyacente continúen descendiendo hacia 2027, aunque a un ritmo más gradual que el previsto en su Informe Trimestral anterior, debido principalmente a la persistencia que ha mostrado la inflación de los servicios. No obstante, espera que la inflación converja a la meta en 2027.
En su Informe Trimestral abril-junio de 2026, el Instituto central mantuvo vigentes los pronósticos para la inflación general y subyacente publicados en el anuncio de política monetaria del 6 de agosto.
Respecto a su informe de mayo, el pronóstico de inflación general para el segundo trimestre de 2026 fue revisado a la baja de 4.1% a 3.9%. Para el tercer trimestre, ahora espera un nivel de 3.5% anual, desde el 3.8% anticipado anteriormente.
Lo anterior, debido a que se anticipan menores variaciones en los precios de los productos agropecuarios, lo que reduciría la inflación no subyacente durante ese periodo.
Para el cuarto trimestre del año, Banxico mantuvo sin cambios el nivel previsto para la inflación general respecto a su informe previo, mientras para los tres primeros trimestres de 2027 anticipa una reducción más gradual.
El banco central explicó que esta trayectoria responde principalmente a una inflación subyacente más elevada durante la mayor parte del horizonte de pronóstico. En particular, contempla variaciones ligeramente mayores en los precios de las mercancías y una reducción más progresiva en los precios de los servicios, debido a la persistencia que ha mostrado este componente.
A este escenario se suma la previsión de mayores variaciones en los precios de la inflación no subyacente entre el primer y tercer trimestre de 2027, principalmente por una trayectoria de los precios de los energéticos más elevada que la contemplada anteriormente.
Banxico señaló que los precios de los energéticos han continuado favorecidos por las políticas internas que ayudan a mitigar los choques provenientes de las referencias internacionales.
El banco central también prevé que las tasas trimestrales ajustadas por estacionalidad y anualizadas de la inflación general se ubiquen alrededor de 3% a partir del segundo trimestre de 2027, mientras que para la inflación subyacente espera ese nivel desde el cuarto trimestre de 2026.
Según Banxico, las tasas de inflación anual todavía están influidas durante 12 meses por los efectos aritméticos de los choques que llevaron los precios al alza, por lo que su reducción ocurre de manera más lenta que la de las variaciones trimestrales ajustadas por estacionalidad.
Por ello, durante el periodo en que se asimilan esos choques, las variaciones anuales de la inflación se mantienen por encima de las tasas trimestrales desestacionalizadas.
En este contexto, el balance de riesgos para la trayectoria prevista de la inflación mantiene un sesgo al alza.
Al respecto, Banxico señaló que los cambios de política económica por parte de la administración estadounidense y la posible prolongación de los conflictos geopolíticos añaden incertidumbre a las previsiones y podrían generar presiones sobre la inflación tanto al alza como a la baja.
Entre los principales riesgos al alza para la inflación, el banco central identificó la persistencia de la inflación subyacente, posibles disrupciones derivadas de políticas comerciales o un impacto inflacionario de los conflictos geopolíticos, afectaciones climáticas que eleven los precios de productos agropecuarios, mayores presiones de costos que puedan trasladarse a los consumidores y una tendencia a la depreciación del peso mexicano.
Del lado de los riesgos a la baja, Banxico señaló una actividad económica de Estados Unidos o México menor a la prevista, que podría generar menores presiones sobre los precios, un traspaso acotado de las presiones de costos a los precios al consumidor y menores presiones derivadas de la apreciación que registra la moneda nacional desde el año pasado.
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