Las presiones derivadas de los aranceles comienzan a manifestarse de forma gradual, señalaron economistas de Banamex, en un contexto en el que la inflación general en México se ubicó en 4.53% anual durante la primera quincena de abril, con lo que acumula dos quincenas consecutivas de desaceleración.

Aun así, el indicador suma cuatro quincenas por encima del 4%, nivel que permanece por arriba del objetivo del Banco de México (Banxico) de 3% +/- un punto porcentual.

En una nota oportuna, analistas de Estudios Económicos Banamex indicaron que mantienen sin cambios sus estimaciones para el cierre de 2026, al prever una inflación anual general y subyacente de 4.3% en ambos casos.

Lo anterior, en un escenario donde persisten presiones al alza asociadas a aranceles, incrementos acumulados en costos laborales y mayores precios internacionales de energéticos. Dichas presiones serían compensadas parcialmente por una apreciación del tipo de cambio respecto al año pasado y un crecimiento económico moderado.

Los analistas reiteraron que desde enero se ha observado un repunte de la inflación anual, que alcanzó un máximo en marzo, explicado por los efectos directos de los incrementos a impuestos que impactaron a las mercancías alimenticias, así como por un repunte relevante en los precios agrícolas.

Hacia delante, como ya se observó desde esta quincena, anticipamos una ligera tendencia a la baja con ciertos altibajos”, subrayaron.

Advirtieron que los efectos de los aranceles que entraron en vigor a inicios de año continuarán manifestándose de forma gradual en las mercancías no alimenticias, principalmente en rubros como vestido, calzado y autos eléctricos.

Estas presiones, reiteraron, serán parcialmente compensadas por la apreciación del tipo de cambio frente al año previo, una inflación contenida en precios al productor y un crecimiento económico moderado.

En el caso de los servicios, señalaron que la inflación se mantiene muy por encima de su promedio histórico debido a presiones acumuladas de costos, particularmente los incrementos salariales, que se mantendrán elevados. A ello se suma el efecto estacional del verano por el Mundial de futbol, así como posibles efectos de segundo orden derivados del alza en precios de energéticos y productos agrícolas. Este comportamiento sería parcialmente mitigado por una creación de empleo moderada.

En conjunto, para la inflación subyacente anticipamos que luego de promediar 4.5% anual en el primer trimestre de 2026, seguiría otro pico alrededor de junio y julio, con una disminución gradual en la segunda mitad del año.

“Para la inflación no subyacente anual, estimamos una estabilización, con una moderación en la inflación de agropecuarios después del repunte extraordinario reciente y ligeras presiones en la inflación de energéticos ante el aumento de las referencias internacionales”, indicaron.

En cuanto a los riesgos, los analistas de Banamex advirtieron que podrían presentarse presiones adicionales en caso de una depreciación más abrupta del tipo de cambio en un entorno de elevada volatilidad en los mercados financieros globales ante el choque geopolítico.

También consideran posibles efectos de segundo orden derivados de los incrementos en impuestos y aranceles, así como del reciente repunte en precios agrícolas, que podrían elevar la inflación subyacente por encima de lo previsto.

A ello se suma el riesgo de un mayor traspaso del incremento en el salario mínimo al resto de los salarios, lo que frenaría la desaceleración en servicios, además de condiciones climatológicas y sanitarias adversas que afecten los precios agropecuarios y mayores incrementos en frutas y verduras ante el alza en referencias internacionales de fertilizantes.

Como factores de riesgo a la baja, el banco consideró la posibilidad de efectos más intensos de la holgura económica sobre los precios, así como una reducción más acelerada de la inflación agrícola hacia su promedio histórico en caso de condiciones climatológicas favorables.

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