La salida de las aerolíneas comerciales Aeroméxico y Volaris del Aeropuerto Internacional de Tulum “Felipe Carrillo Puerto”, ubicado en Quintana Roo, se debe al encarecimiento internacional de la turbosina, un insumo que representa una de las mayores cargas de costos para la aviación.

“Ha disminuido el número de vuelos en todo el mundo. ¿Por qué? Porque ha aumentado el precio de la turbosina”, aseguró la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para explicar el anuncio que en los últimos días han hecho las dos compañías de aviación.

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En el análisis de las finanzas aeronáuticas, el turbocombustible constituye el gasto operativo más volátil para las empresas del ramo.

Las tensiones geopolíticas y los conflictos armados en Oriente Medio provocaron la volatilidad en las cotizaciones internacionales de los refinados del petróleo.

Esta situación ha presionado los márgenes de ganancia de las aerolíneas a nivel global y las ha forzado a recortar frecuencias y mover sus flotas hacia rutas con mayor rentabilidad.

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Si bien el gobierno mexicano ha impulsado desde el sexenio pasado una política de estabilización de precios de los combustibles fósiles para el transporte terrestre —a través de estímulos fiscales y de topes de precios— en el caso de la turbosina resulta más difícil. 

En su conferencia de prensa de todas las mañanas, Claudia Sheinbaum reconoció que otorgar subsidios a la turbosina resulta un esquema mucho más complejo en términos presupuestales y normativos.

Por el momento, la mandataria descartó que su gobierno pueda apoyar a las aerolíneas comerciales por medio de otros mecanismos, como una posible reducción de tarifas aeroportuarias o la activación de un programa de rescate financiero directo para las compañías.

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Sin embargo, Claudia Sheinbaum aseguró que su gobierno mantiene una buena relación con la industria aeronáutica, de ahí que las autoridades de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y de la Secretaría de Economía (SE) sostienen mesas de diálogo permanentes con directivos de Aeroméxico, Volaris, Viva Aerobus y empresas regionales para monitorear el desempeño del mercado.

Mientras tanto, Sheinbaum Pardo confía en la solidez de Tulum como destino turístico y anticipa que logrará estabilizarse conforme la industria de la aviación ajuste sus proyecciones de oferta y demanda aérea.

También comentó que la Secretaría de la Defensa (Sedena), que tiene bajo su administración el Aeropuerto de Tulum, ofrecerá en el transcurso de esta semana un informe detallado sobre la situación operativa y el plan de recuperación de la terminal.

GC