S&P acaba de cambiar a negativa la perspectiva de la calificación crediticia de México. Esto implica la posibilidad de recorte en la calificación en los próximos meses. De materializarse, el panorama de México se deterioraría rápidamente: el costo de financiamiento subiría, tanto para las empresas como para el gobierno, podrían darse mayores salidas de capitales y subidas desordenadas del tipo de cambio.
El riesgo de recorte en la calificación crediticia está latente por 1) la creciente rigidez del gasto público, 2) la constante ayuda a Pemex, 3) el deterioro del perfil de gasto público, al recortar el gasto en inversión física y 4) el estancamiento económico de México. Además, el gobierno no ha cumplido sus metas de disminución del déficit y sigue estimando un crecimiento del PIB muy por encima de la media del mercado, con lo que es posible que no se logre la recaudación proyectada. Con todo esto, la razón de deuda/PIB podría alcanzar 60% antes de que se termine el sexenio, a lo que corresponde una calificación más baja.
Así, para los mercados, el cambio en la perspectiva de la calificación es visto como una advertencia para corregir el rumbo: el déficit sigue por encima del 3% y la deuda sigue en ascenso, con la posibilidad de alcanzar 60% antes del fin de sexenio.
Cabe recordar que la calificación crediticia establece la capacidad de una empresa o gobierno para cumplir con los pagos de deuda y el riesgo que implica invertir en ella. Entre más alta sea la calificación, más segura y por lo tanto menos riesgosa. Las agencias calificadoras también establecen la “perspectiva” que implica hacia donde puede dirigirse la calificación en los siguientes meses. Una perspectiva negativa implica que la calificación puede ser recortada, es decir, empeorar.
Los inversionistas utilizan las calificaciones crediticias como medida de riesgo al conformar sus portafolios de inversión. Un recorte señala mayor riesgo a lo que corresponde una mayor prima por riesgo, es decir una mayor tasa de interés. Si S&P llegara a recortar la calificación crediticia de México, podría darse un efecto dominó sobre otras agencias que también podrían considerar recortes. Esto es una mala noticia, sobre todo por que México está a un nodo de perder el grado de inversión con Fitch y a dos nodos con S&P y Moody´s. Con un recorte, el mercado incrementaría la especulación de pérdida del grado de inversión.
México tiene grado de inversión con Fitch desde enero del 2002, mientras que con Moody´s desde el 7 de marzo del 2000 y con S&P desde el 7 de febrero del 2002. Esto implica que con las tres agencias tiene 22 años con grado de inversión.
Si el gobierno quiere corregir el rumbo, debe volver a estimar los ingresos y gastos con supuestos más realistas, ejercer el gasto en inversión física y generar condiciones de certidumbre. Específicamente, retrasar las elecciones del Poder Judicial ayudaría a dar certidumbre a la economía.
En 2024 se registró en México un déficit fiscal de 5.8% del PIB, el mayor desde 1988. Esto obligó a la administración de Claudia Sheinbaum a llevar a cabo una consolidación fiscal. Sin embargo, la economía cayó en una trampa de estancamiento económico debido al debilitamiento de las instituciones, la caída en la inversión fija, el alza en la informalidad laboral y la menor productividad. Con un menor crecimiento, se recaudan menos ingresos. Esto por sí solo es negativo, pero además se ha incrementado la rigidez del gasto con los programas sociales y el costo financiero de la deuda. El resultado ha sido una consolidación fiscal a medias y alargar el horizonte de tiempo en que el déficit puede regresar al 3% del PIB. Con esto, la deuda sigue en ascenso y al dividirla sobre un PIB que crece a paso lento, se termina con una alta vulnerabilidad.
Cabe recordar que para 2025, se aprobó en el Paquete Económico un déficit amplio (RFSP) de 3.9% del PIB. En los Pre Criterios para el 2026 el déficit del 2025 se revisó a 3.9%-4.0% y en el Paquete Económico 2026 se estableció en 4.3% del PIB. Finalmente, el déficit cerró el 2025 en 4.9% del PIB, casi 1 punto porcentual por encima de lo aprobado originalmente. Para el 2026, la SHCP estima un déficit de 4.1% del PIB, que es muy probable no se alcance ante los estímulos del IEPS y el bajo crecimiento económico y para 2027, estiman 3.5% del PIB.
Por Gabriela Siller Pagaza / Análisis Económico Banco Base
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