En mayo, el consumo en México subió 0.10% mensual y 2.65% anual. Es una buena noticia que haya subido pero el crecimiento fue bajo, tomando en cuenta que en mayo se celebra el Día de las Madres en México y que históricamente el consumo sube 0.31% en mayo (omitiendo los años de recesión de 1995, 2001, 2009 y 2020). Además, se estima que una buena parte de ese crecimiento en el consumo fue financiada vía crédito, puesto que el mercado laboral siguió deteriorándose y las remesas perdieron poder adquisitivo.

Otra limitante para el crecimiento económico de México es que el impulso del consumo ha estado en los bienes importados, que a mayo hilan 12 meses consecutivos con crecimiento anual. Esto último podría estar evidenciando que el tipo de cambio se encuentra fuera de su nivel de equilibrio, pero ese es tema para otro artículo.

En cuanto a los determinantes del consumo, en mayo se recibieron 5,611.00 millones de dólares en remesas, mostrando un crecimiento de 2.42% mensual en series ajustadas por estacionalidad y 3.76% a tasa anual.

Para la economía mexicana lo relevante es el poder adquisitivo de las remesas, que se obtiene convirtiéndolas a pesos mexicanos con el tipo de cambio del mes y ajustando por inflación.

En mayo, el peso mostró una apreciación anual de 10.97%, lo que tiene un efecto negativo sobre el crecimiento anual del poder adquisitivo de las remesas. En pesos, las remesas mostraron una caída anual de 7.62% y ajustando por inflación, el poder adquisitivo de las remesas en México cayó en mayo 11.12% anual, siendo el decimosegundo mes consecutivo que el poder adquisitivo de las remesas registra una caída.

Por su parte, entre mayo del 2025 y mayo del 2026, el personal ocupado en México subió en 154 mil personas, que implica un crecimiento de solo 0.26% anual. Al interior, la informalidad laboral subió a 55.23% y la tasa de desempleo extendida se situó en 10.72%.

Lo que sí subió en mayo fue el crédito al consumo, con un alza anual de 22.13%, impulsado por el uso de tarjetas de crédito, que subió 47.55%, representando 37.38% del total del crédito al consumo. A la par la morosidad también subió y aunque no se ubica en niveles alarmantes, va al alza.

El aumento en el crédito al consumo implica que los consumidores tienen comprometido parte de su ingreso. Con ello, disminuye el ingreso disponible para gastar en los siguientes meses. Sin un repunte en el empleo o alzas en el poder adquisitivo de las remesas, no habrá forma como el consumo pueda seguir creciendo a la misma tasa en la segunda mitad del año.

En el acumulado de los primeros cinco meses del año, el consumo privado muestra un crecimiento anual de 2.41%, contrastando con la caída de 0.50% en el mismo periodo del año pasado, pero ubicándose por debajo del crecimiento de los primeros cinco meses de 2021 (7.14%), 2022 (5.34%), 2023 (3.27%) y 2024 (4.97%). Al interior, destaca que el consumo de bienes importados creció 11.35% en el acumulado del año, impulsados por la apreciación del peso.

Por su parte, en el acumulado en el año, el consumo de bienes nacionales creció 0.12%, el menor avance para un periodo igual desde 2023, mientras que el consumo de servicios nacionales aumentó 0.21%, el menor incremento para un mismo periodo desde 2020.

Para junio el Indicador Oportuno de Consumo Privado anticipa un crecimiento mensual de 0.15% impulsado por el Mundial de Fútbol. Para julio se anticipa también un crecimiento, pero a partir de agosto podría empezar a mostrar contracciones mensuales al no existir factores de aumento en el ingreso o en las expectativas económicas.

Tomando en cuenta lo anterior, se estima que en 2026 el consumo podría mostrar un crecimiento entre 1.5% y 2.0%.

Por Gabriela Siller Pagaza / Análisis Económico Banco Base

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