El fraude digital continúa creciendo a un ritmo alarmante en México y deja un impacto económico sin precedentes. De acuerdo con cifras de Sumsub, plataforma especializada en verificación de identidad, los fraudes registrados en empresas de finanzas tradicionales aumentaron 149% entre el primer trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2025, en comparación con el año anterior.

Este repunte refleja la consolidación de un nuevo modelo delictivo conocido como Fraud-as-a-Service (FaaS) o “fraude como servicio”, donde las operaciones criminales funcionan como verdaderas tiendas en línea, con atención al cliente, devoluciones y productos listos para usar.

Dicho fenómeno representa una de las amenazas más graves para la ciberseguridad del sector financiero y tecnológico en el país.

Según datos oficiales, en 2024 se presentaron más de 8 millones de reclamaciones por fraude financiero, de las cuales, 71% se originó en canales digitales. Las fintech y la banca tradicional fueron los principales objetivos, lo que ha puesto a prueba la confianza de los usuarios en los servicios financieros digitales.

Miguel González, gerente de desarrollo de negocios de Sumsub, explicó que “el cibercrimen ya no es cosa de hackers solitarios y ahora hasta existen kits de phishing, deepfakes, ransomware y credenciales robadas, todo disponible a la venta en la dark web; incluso, si el ‘producto’ no sirve, hasta existe una área de soporte técnico”.

En este contexto, la compañía subrayó la urgencia de reforzar los controles tradicionales y combinar estrategias de educación financiera, coordinación sectorial y tecnología avanzada.

Entre las soluciones tecnológicas más relevantes, Sumsub destacó el uso de inteligencia artificial (IA) y machine learning para detectar patrones sospechosos en tiempo real y adaptarse a las nuevas modalidades de fraude. También señaló la importancia de contar con infraestructuras de Big Data que permitan verificar documentos y biometría en segundos, reduciendo fricciones en la experiencia del usuario.

Asimismo, la firma resaltó el potencial de las pruebas de vida y sistemas de verificación biométrica para frenar los fraudes generados por inteligencia artificial avanzada, junto con la implementación de verificación adaptativa, es decir, controles ajustados al riesgo de cada transacción según el monto, el comportamiento del usuario o su ubicación geográfica.

La compañía también recomendó impulsar infraestructuras integradas de cumplimiento, donde converjan procesos de KYC (Know Your Customer), AML (Anti-Money Laundering), monitoreo de transacciones y análisis antifraude dentro de un mismo entorno de confianza.

“Los delincuentes cambian su estrategia con cada intento. Por eso, necesitamos sistemas que analicen el comportamiento de millones de usuarios, identifiquen patrones anómalos y reaccionen en segundos, sin frenar la experiencia del cliente”, enfatizó González.

El impacto de este fenómeno no es menor. De acuerdo con la Global Anti Scam Alliance, el cibercrimen generó pérdidas de aproximadamente 300 mil millones de pesos en México, y 45% de las empresas reportaron intentos de fraude, siendo el robo de identidad la modalidad más frecuente, presente en 44% de los casos.

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