El gobierno federal insistió en que la regulación del uso de redes sociales y tecnologías digitales entre niños y adolescentes debe ir más allá de las escuelas, pues una prohibición limitada al salón de clases resultará insuficiente si los menores no tienen ninguna restricción para tomar los dispositivos en sus hogares. 

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo advirtió que la utilización excesiva de estas herramientas representa un riesgo para la salud mental y el desarrollo de las nuevas generaciones, por lo que planteó construir una estrategia que tenga el consenso de padres de familia y especialistas.

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En su conferencia de prensa de todas las mañanas, la mandataria explicó que el propósito no consiste únicamente en restringir el uso de teléfonos celulares en los planteles educativos, sino en generar conciencia sobre los efectos que la exposición constante a las pantallas tiene en la formación del cerebro, la personalidad y los hábitos de niños y adolescentes. 

La mandataria consideró que, por su alcance, este fenómeno puede convertirse en un problema de salud pública y recordó que una encuesta reciente reveló que cerca de siete de cada 10 padres de familia respaldan una regulación de este tipo.

Sheinbaum Pardo comentó que el gobierno trabaja para poner a disposición de las familias información científica que les permita tomar decisiones encaminadas a proteger a los menores y promover alternativas de convivencia, recreación y aprendizaje fuera del entorno digital.

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En la misma conferencia, Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública, anunció que la dependencia realizará un análisis integral sobre las implicaciones del uso persistente de redes sociales, teléfonos celulares e inteligencia artificial en la población infantil y adolescente, con el propósito de comprender cómo estas tecnologías influyen en su desarrollo físico, neurológico y emocional.

El funcionario explicó que el estudio procurará medir el impacto de estos recursos más allá del ámbito escolar, ya que el reto también se encuentra en los hogares.

También dijo que la intención es acompañar a esta generación con evidencia científica para impulsar decisiones que favorezcan un entorno digital más saludable.

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Mario Delgado comentó que el uso intensivo de dispositivos modifica rutinas, captura la atención y desplaza actividades esenciales para el desarrollo, como el descanso, la convivencia y el aprendizaje.

Agregó que los algoritmos de las plataformas digitales responden a intereses comerciales que compiten por mantener cautiva la atención de los usuarios, favorecen contenidos polarizantes y pueden deteriorar la calidad de la interacción social.

En la conferencia participaron especialistas que alertaron sobre los efectos de la llamada “tecnoadicción”.

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Tania Jiménez García, maestra en Orientación Psicológica y especialista en Prevención de Adicciones, explicó que el uso desordenado de la tecnología puede provocar pérdida de control, dependencia, conflictos familiares, bajo rendimiento escolar y afectaciones a la salud.

En tnato, Lucía Magis Weinberg, doctora en Neurodesarrollo, refirió que la exposición excesiva a pantallas durante la adolescencia puede alterar el desarrollo cerebral, reducir la capacidad de atención y elevar los niveles de estrés y ansiedad, por lo que recomendó fortalecer el acompañamiento familiar, fomentar hábitos saludables y construir una cultura de uso responsable de la tecnología.

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