El peso mexicano registró una apreciación semanal de 0.22% o 3.8 centavos, con lo que el tipo de cambio interbancario concluyó en 17.4845 pesos por dólar, de acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico).
Durante la jornada del viernes, la moneda nacional avanzó 0.24%, equivalente a 4.2 centavos respecto al cierre previo.
De acuerdo con Banco BASE, la apreciación semanal del peso estuvo impulsada principalmente por la percepción de que México mantiene una posición comercial favorable frente a Estados Unidos en comparación con otras economías, pese al endurecimiento de la política arancelaria estadounidense.
El comportamiento de la divisa ocurrió después de que el lunes el presidente Donald Trump anunció la imposición de un arancel de 50% sobre determinadas importaciones provenientes de Canadá, medida para la cual utilizó por primera vez durante su administración la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930.
La decisión fue considerada por el mercado como un elemento que podría fortalecer la posición relativa de México dentro del mercado estadounidense.
Canadá es el segundo socio comercial de Estados Unidos, con una participación de 12.42% en el comercio total, únicamente por debajo de México, cuya participación asciende a 16.38%.
Además, Canadá es el segundo mayor proveedor de importaciones para Estados Unidos, con 162,957 millones de dólares entre enero y mayo (último dato disponible), monto equivalente a 11.41% del total.
No obstante, también representa el segundo principal destino de las exportaciones estadounidenses, al concentrar 14.03% del total. Por ello, el déficit comercial de Estados Unidos con Canadá representa solamente 4.78% del déficit comercial total, una proporción menor a la correspondiente a México, que explica 20.33%.
De entrar en vigor el próximo 19 de agosto, la medida elevaría el arancel promedio aplicado a las importaciones provenientes de Canadá de 3.05% en mayo (último dato disponible) a 5.65%, bajo el supuesto de que el arancel sea aplicado completamente.
Con este ajuste, el arancel promedio para Canadá superaría el 3.65% que actualmente enfrentan las importaciones mexicanas y se colocaría como el vigésimo más alto entre los 35 principales países importadores de Estados Unidos.
Banco BASE señaló que esta situación podría fortalecer la competitividad relativa de las exportaciones mexicanas y permitir que México continúe ganando participación dentro del mercado estadounidense.
Por otro lado, el jueves Estados Unidos anunció nuevos aranceles de entre 10% y 12.5% a las importaciones provenientes de alrededor de 60 economías, con fundamento en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, tras concluir una investigación relacionada con prácticas de trabajo forzoso en las cadenas de suministro.
Para México, las importaciones que no califican para el trato preferencial del T-MEC quedaron sujetas a un arancel de 10%, manteniendo el mismo tratamiento que ya enfrentaban bajo los aranceles aplicados al amparo de la IEEPA y posteriormente de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
En contraste, las mercancías que cumplen con las reglas de origen del T-MEC permanecen exentas, por lo que México conserva el acceso preferencial al mercado estadounidense.
Asimismo, continúan vigentes las exclusiones para productos sujetos a aranceles sectoriales, como automóviles, acero, aluminio y productos farmacéuticos, entre otros bienes que ya cuentan con medidas comerciales específicas.
Banco BASE indicó que el anuncio fue recibido favorablemente por el mercado, debido a que evita un deterioro en las condiciones de acceso para las exportaciones mexicanas que cumplen con el T-MEC.
Además, destacó que México quedó dentro del grupo de economías sujetas al arancel mínimo de 10%, mientras que la mayoría de los países sin acuerdos comerciales con Estados Unidos enfrentará tasas de hasta 12.5%, preservando la ventaja relativa de las exportaciones mexicanas frente a una parte importante de sus competidores.
Debilidad del yen también impulsó al peso mexicano
El peso mexicano también se benefició de la depreciación semanal del yen japonés de 0.88%, que llevó al tipo de cambio a alcanzar un máximo de 163.99 yenes por dólar, su nivel más débil frente a la divisa estadounidense desde el 24 de noviembre de 1986.
La debilidad de la moneda japonesa estuvo relacionada con la incertidumbre sobre la política fiscal del gobierno de Sanae Takaichi, luego de la aprobación de un plan económico con un marcado sesgo expansivo.
Sin embargo, el programa no detalló la forma en que se financiarán mayores inversiones públicas, un posible recorte al impuesto sobre las ventas de alimentos y un incremento del gasto en defensa.
Lo anterior incrementó las preocupaciones sobre un mayor deterioro de las finanzas públicas y redujo la especulación sobre posibles incrementos en la tasa de interés del Banco de Japón.
La depreciación del yen elevó el atractivo de las estrategias de carry trade, en las que los inversionistas obtienen financiamiento en monedas con bajas tasas de interés, como el yen, para invertir en activos denominados en monedas con mayores rendimientos.
De acuerdo con Banco BASE, esta dinámica favoreció una mayor demanda por activos denominados en pesos y contribuyó a la apreciación de la moneda mexicana durante la semana.





