El peso mexicano acumuló siete semanas consecutivas de depreciación, luego de perder 0.84% frente al dólar durante esta semana, equivalente a 15.5 centavos.

Con este resultado, la moneda nacional registró una caída acumulada de 10.4%, equivalente a 1.77 pesos, en las últimas siete semanas, presionada por el desmantelamiento de operaciones de carry trade, las expectativas sobre las tasas de interés y una mayor aversión al riesgo.

Sin embargo, este viernes el peso registró una recuperación de 0.25%, equivalente a 5.3 centavos respecto al cierre previo, con lo que el tipo de cambio interbancario cerró en 18.6601 unidades por dólar, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico).

Banco BASE explicó que la depreciación semanal estuvo relacionada con el desmantelamiento de posiciones de carry trade, ante la expectativa de que se reduzca el diferencial entre las tasas de interés de México y Estados Unidos, lo que resta atractivo a este tipo de operaciones.

A este factor se sumó la expectativa de un fortalecimiento del dólar hacia el cierre del año, en caso de que se confirme otro incremento de la tasa de interés de la Reserva Federal (Fed) o de que el banco central estadounidense envíe una señal restrictiva en su comunicado del próximo miércoles 28 de octubre.

La moneda nacional también enfrentó presiones por la mayor aversión al riesgo asociada al deterioro estructural de la economía mexicana. Aunque los indicadores oportunos de crecimiento apuntan a que el Producto Interno Bruto (PIB) habría aumentado alrededor de 1% trimestral en el tercer trimestre y podría registrar un avance cercano a 1.8% en el año, persisten señales de deterioro que limitarían el crecimiento económico de largo plazo.

Otro elemento que ha restado atractivo al peso es el mayor riesgo relativo frente a otras economías latinoamericanas que ofrecen mejores oportunidades para las operaciones de carry trade, particularmente Colombia y Brasil, donde los diferenciales de tasas de interés son más amplios.

De acuerdo con Banco BASE, al tomar como referencia el periodo iniciado en 2008, cuando comienza la serie de la tasa de interés objetivo de Banxico, el diferencial promedio entre las tasas de Colombia y Estados Unidos ha sido de 425 puntos base. Actualmente, la diferencia se ubica en 825 puntos base, con una tasa de interés de referencia de 12.25% en Colombia, es decir, 400 puntos base por encima de su promedio histórico.

En Brasil, el diferencial de tasas alcanza 975 puntos base, con una tasa de interés de referencia de 13.75%, lo que supera en 110 puntos base su promedio histórico de 865 puntos base. En contraste, el diferencial de tasas de México, de 250 puntos base, se encuentra 175 puntos base por debajo de su promedio histórico de 425 puntos base.

La diferencia entre estos mercados también se observa en la percepción de riesgo de los inversionistas, que consideran que Brasil y Colombia presentan un menor riesgo relativo que México, pese a que ambas economías mantienen tasas de interés más elevadas. Esta percepción se refleja en el diferencial de los Credit Default Swaps (CDS), instrumentos que permiten medir el riesgo de incumplimiento de la deuda, de esos países frente a México.

Al 23 de octubre, el diferencial entre los CDS de Colombia y México se ubicó en 67.4 puntos base, por debajo del promedio de 93.1 puntos base registrado en el año. En el caso de Brasil, el diferencial frente a México fue de 22.5 puntos base, también inferior al promedio anual de 37.2 puntos base.

A las presiones internas y a las diferencias en los rendimientos entre países se sumó una mayor aversión al riesgo a nivel global, que provocó pérdidas en la mayoría de los mercados de capitales y presiones al alza en los precios de las materias primas.

Las caídas en los mercados accionarios incrementaron la demanda de divisas consideradas refugio, mientras que el encarecimiento de los energéticos alimentó la especulación sobre la posibilidad de mayores presiones inflacionarias, un entorno que también incidió en el comportamiento del peso mexicano durante la semana.