Los choferes y empresas del autotransporte de carga acordaron frenar sus unidades y realizar un paro nacional de labores a partir del lunes 26 de octubre, en protesta por la creciente ola de robos, homicidios y extorsiones que sufren en los caminos del país, así como por el recorte de los estímulos fiscales en las autopistas y el encarecimiento de sus costos operativos.

“No podemos seguir soportando más robos en carretera, más pérdida del patrimonio, más operadores asesinados”, alertó Lauro Rincón Hernández, presidente nacional de la Federación Mexicoamericana de Transportistas (Fematrac), en conferencia de prensa conjunta con otros líderes del sector, en la cual detallaron la crítica situación que enfrentan.

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Las agrupaciones explicaron que circular por los corredores viales se ha vuelto insostenible. Muestra de ello son los 1,105 asaltos registrados al transporte de carga y las 15 muertes de conductores reportadas en lo que va de 2026.

Además de la inseguridad, el gremio rechaza los cambios en la Ley de Ingresos de 2026 que reducen el límite de ingresos anuales de 300 a 250 millones de pesos (mdp) para hacer deducible el 50% de los peajes.

Los empresarios solicitan subir ese techo a 420 mdp para paliar la inflación, pues el combustible absorbe la mitad del cobro por viaje y los peajes significan otro 25%.

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En este movimiento participan la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (Amotac), la Fematrac y la Organización Integradora de Derechos Convencionales (Indeco), quienes anunciaron la movilización de al menos un millón de trabajadores del volante en las principales carreras del país.

“Ante la falta de una respuesta formal y satisfactoria, anunciamos un paro nacional del autotransporte de carga a partir del próximo lunes y por tiempo indefinido”, declaró Augusto Ramos Melo, presidente nacional de la Canacar, para justificar la suspensión de actividades luego de que las reuniones previas con el gobierno federal no entregaran resultados concretos.

El freno en las carreteras amenaza con provocar severos perjuicios al abasto cotidiano de las familias.

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Al detener la movilización diaria de 1.6 millones de toneladas de productos, el sector calcula afectaciones en el suministro de combustibles, carnes, granos y hortalizas destinadas a las grandes centrales de abastos del país, como la de Iztapalapa en la Ciudad de México.

Las organizaciones transportistas igualmente exigen una reducción de hasta 50% a los peajes de algunas carreteras, debido a las condiciones de la infraestructura y los daños provocados a los camiones de carga.

Frente al anuncio formulado en la conferencia de prensa conjunta de este viernes, la Secretaría de Gobernación (Segob) emitió un comunicado para exhortar al gremio a evitar afectaciones a la población y retomar las mesas de diálogo institucional.

GC