Un eventual control demócrata del Congreso de Estados Unidos dificultaría que el presidente Donald Trump impulse nuevas iniciativas en materia comercial, fiscal y de gasto público, pero no eliminaría su capacidad para imponer aranceles sin necesidad de una nueva legislación, advirtió Grupo Financiero BASE.
En su análisis sobre las elecciones intermedias de este 3 de noviembre, la institución financiera señaló que el resultado de la contienda será relevante para México, pues un triunfo del Partido Demócrata ayudaría a evitar un mayor endurecimiento de la política comercial estadounidense, aunque no impediría que el mandatario recurriera a las facultades que conserva el Ejecutivo en materia arancelaria.
Actualmente, los republicanos mantienen el control de ambas cámaras del Congreso, con 219 integrantes en la Cámara de Representantes y 53 de los 100 escaños del Senado. Sin embargo, las encuestas muestran una ventaja de 8.8 puntos porcentuales para los demócratas sobre los republicanos, mientras que los mercados de apuestas asignan una probabilidad cercana al 94% de que la oposición obtenga el control de la Cámara de Representantes y de alrededor de 77% de que también consiga la mayoría en el Senado.
De concretarse la pérdida de una o ambas cámaras, Trump enfrentaría un gobierno dividido durante los últimos dos años de su mandato, escenario que complicaría la aprobación de nuevas iniciativas legislativas en materia fiscal, presupuestaria y de gasto público.
Para México, este escenario podría dificultar que la administración estadounidense impulse nuevas medidas para endurecer su política comercial. No obstante, BASE subrayó que el presidente conservaría diversas facultades para imponer aranceles sin necesidad de que el Congreso apruebe una nueva legislación, por lo que un cambio en la composición del Poder Legislativo no eliminaría esa posibilidad.
Ante las dificultades para avanzar en su agenda legislativa, Trump podría recurrir con mayor frecuencia a órdenes ejecutivas y otras facultades presidenciales, particularmente en materia comercial y migratoria, de acuerdo con el análisis de la institución financiera.
Un Congreso dividido también elevaría el riesgo de confrontaciones políticas durante las negociaciones del presupuesto federal y del techo de la deuda, además de incrementar la incertidumbre sobre los acuerdos necesarios para financiar las operaciones del gobierno estadounidense.
Las elecciones de este martes renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 asientos del Senado y 39 gubernaturas, correspondientes a 36 estados y tres territorios. La contienda se desarrolla en un contexto de descontento con la administración de Trump por los efectos económicos del conflicto con Irán, los aranceles y la política migratoria, factores que han contribuido al incremento de los precios de los energéticos y las mercancías.
La desaprobación del presidente se ubica en 59.1%, frente a una aprobación de 39.1%. Entre los votantes registrados, 50% considera que la economía es un tema extremadamente importante para decidir su voto, mientras que 47% señala el conflicto con Irán y 42% el precio de los combustibles.
En el Senado, las contiendas en Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Michigan, Ohio, Carolina del Sur, Texas y Nebraska serán relevantes para definir su composición. Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños para alcanzar una mayoría de 51; si ambos partidos terminan con 50 senadores, los republicanos conservarían el control mediante el voto decisivo del vicepresidente JD Vance.
Cabe mencionar que los resultados definitivos podrían tardar varios días o incluso semanas en conocerse, principalmente por los distintos procedimientos de conteo de votos y la posibilidad de impugnaciones judiciales en contiendas cerradas.
En el caso de la Cámara de Representantes, los demócratas necesitan una ganancia neta de solamente tres escaños para recuperar el control. De conseguirlo, también asumirían la dirección de las comisiones legislativas, lo que les permitiría iniciar investigaciones y ejercer una mayor supervisión sobre las decisiones de la administración de Trump. Este escenario incrementaría las confrontaciones políticas durante los próximos dos años y abriría la posibilidad de un nuevo juicio político (impeachment) contra el presidente, acentuó BASE.
er





