La mayoría de los mexicanos reconoce la importancia de tener servicios financieros para impulsar su economía familiar y alcanzar metas personales. Sin embargo, este entusiasmo convive con temores relacionados con los entornos digitales, por los robos de identidad, los fraudes bancarios o la filtración de datos personales.

Así lo revela la primera edición para el país del estudio trimestral Consumer Pulse, presentado por la firma TransUnion —compañía propietaria de Buró de Crédito—.

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El reporte destaca que el miedo a los delitos cibernéticos se mantiene en niveles elevados entre la población.

El robo de identidad figura como la amenaza que más inquieta a los usuarios, con 51% de las menciones, seguido por el fraude con tarjetas de débito o crédito, que preocupa a 47% de los consultados, y las filtraciones de información personal, que atemorizan a 42%.

A pesar de estos temores, 21% de los encuestados admitió que no ha tomado ninguna medida reciente para proteger sus cuentas o resguardar su información personal.

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La investigación se elaboró a partir de una encuesta en línea aplicada a 945 adultos residentes en el territorio nacional, con el objetivo de evaluar las expectativas financieras, el uso del crédito y las preocupaciones frente al cibercrimen.

En el plano económico, las familias muestran una perspectiva favorable sobre sus ingresos a futuro: 72% se declara optimista respecto a sus finanzas para los próximos 12 meses y 67% anticipa un aumento en sus percepciones.

No obstante, la realidad diaria exige prudencia. Un segmento de 49% debió reducir sus gastos en los últimos meses y 28% teme enfrentar dificultades para cumplir con al menos uno de sus compromisos financieros actuales.

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Esta mezcla de optimismo y cautela se traslada directamente a la contratación de préstamos.

Aunque 96% considera fundamental disponer de financiamiento para sus metas, la población actúa con extrema reserva.

Una porción de 44% evaluó solicitar un crédito o refinanciar una deuda existente, pero decidió no hacerlo; la razón principal fue el elevado costo del financiamiento, mencionado por 31% de los casos, mientras que 22% concluyó que no necesitaba el dinero y 21% encontró otra fuente de recursos.

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Respecto a quienes sí prevén solicitar un nuevo financiamiento en los próximos 12 meses, un segmento de 45% planea utilizar los recursos para afrontar imprevistos, 34% para realizar una compra importante y 20% para liquidar deudas previas.

En tanto, entre el 28% que evalúa refinanciar préstamos actuales, la motivación central radica en obtener una tasa de interés más baja —con 46% de las respuestas— o extender los plazos de pago para aminorar las mensualidades —con 43%—.

GC