Solo alrededor de 500,000 micro, pequeñas y medianas empresas (mipyme) del país reciben atención del sistema financiero tradicional, una cifra reducida frente a las cerca de 5.5 millones de unidades económicas que existen en México y que generan siete de cada 10 empleos.
Esta brecha representa una oportunidad para que las empresas de tecnología financiera, conocidas como fintech, amplíen su presencia y lleven crédito a negocios que hoy enfrentan dificultades para obtenerlo.
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El reto fue uno de los temas centrales de la mesa redonda “Fintech: inclusión, PyMEs y la infraestructura que México necesita conectar”, organizada este lunes por la Bolsa Institucional de Valores (Biva), en la que representantes del sector financiero, empresarial y legislativo analizaron las condiciones necesarias para ampliar el financiamiento.
En el encuentro participaron María Ariza, directora general de Biva; Alejandro Murat, senador de la República; Carlos Marmolejo, director general de Finsus, y Claudia Núñez, directora general de la Asociación FinTech México.
Tecnología para conocer mejor a las empresas
En la mesa se planteó que las fintech pueden aprovechar herramientas como el análisis de datos, la inteligencia artificial, la biometría y las finanzas abiertas para evaluar de otra manera la capacidad de pago de los pequeños negocios.
Esto permitirá reducir costos, crear productos más adecuados y facilitar créditos con mejores condiciones.
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Carlos Marmolejo explicó que la digitalización también puede ayudar a las mipyme a generar un historial financiero a partir de sus ventas, algo relevante para negocios que carecen de antecedentes suficientes ante la banca tradicional.
La red mexicana de fintech se compone actualmente de 1,100 empresas y más de 70 millones de usuarios, según María Ariza. Además, ocho de cada 10 fintech mantienen algún tipo de colaboración con instituciones financieras, lo que muestra una mayor integración entre los nuevos participantes y el sistema tradicional.
Sin embargo, tener una cuenta o un producto financiero no garantiza por sí mismo una mayor inclusión. Claudia Núñez expuso que 77% de los adultos en México tiene algún producto financiero, pero solo 28% ahorra y apenas 7% invierte.
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En este sentido, el reto es conseguir que los servicios financieros se utilicen para ahorrar, invertir y financiar actividades productivas.
Desde el ámbito legislativo, Alejandro Murat planteó que las mipyme deben ocupar un lugar central en la política económica, pues durante años la atención se concentró en los indicadores macroeconómicos sin resolver las necesidades de los negocios que sostienen buena parte del empleo.
Los participantes también identificaron obstáculos que deberán resolverse para que las fintech amplíen el crédito: mayor educación financiera, confianza de los usuarios, protección de datos y consumidores, así como reglas claras para tecnologías como la inteligencia artificial, las finanzas abiertas, la tokenización y los activos digitales.
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La tecnología, coincidieron, puede facilitar la llegada de capital a más empresas y regiones, pero su expansión tendrá que acompañarse de regulación, confianza y educación financiera.
El desafío consiste en conectar esa innovación con el capital disponible y convertirla en financiamiento real para millones de negocios que permanecen fuera del sistema financiero tradicional, concluyeron los ponentes.
GC





