El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con elevar al 50% los aranceles a las importaciones de autos, camionetas, camiones, autopartes y acero provenientes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027.

A través de su red social Truth Social, Trump justificó la medida al acusar a Canadá de haber abusado durante años de Estados Unidos y cuestionó los aranceles que ese país aplica a los productos agrícolas estadounidenses.

Canadá lleva años estafando a los Estados Unidos de América. Sus aranceles ridículamente altos a nuestros agricultores y productos agrícolas han hecho imposible la vida de estos grandes patriotas estadounidenses y han generado durante mucho tiempo un déficit de 60.000 millones de dólares entre nuestros dos países”, escribió.

Trump afirmó que la situación es insostenible y anunció que a partir del 1 de enero de 2027 los aranceles sobre automóviles, camiones grandes y pequeños, piezas de automoción y acero aumentarán al 50%. Precisó que los productos fabricados en Estados Unidos no estarán sujetos a estos gravámenes.

¡Canadá ya no será tratada como un estado más! En materia comercial —y en otros aspectos también—, se encuentran entre las peores naciones del mundo con las que negociar”, señaló.

El anuncio ocurre en medio del deterioro de las negociaciones comerciales entre ambos países. El viernes por la noche fracasaron las conversaciones entre Estados Unidos y Canadá, por lo que el sábado entraron en vigor los aranceles de 50% a determinadas importaciones canadienses que Trump había anunciado en julio y que fueron aplazados en dos ocasiones.

La medida, aplicada bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, afecta mercancías por alrededor de 20 mil millones de dólares, equivalentes a poco más del 5% de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos. Entre los productos alcanzados están bebidas alcohólicas, cemento, materiales de construcción, equipo deportivo y ciertos tipos de ropa, mientras que los energéticos, la potasa y los minerales críticos quedaron exentos.

Se trata, además, de la primera ocasión en que un presidente utiliza la Sección 338 para imponer aranceles desde su promulgación en 1930.

La ruptura de las negociaciones provocó acusaciones entre ambos gobiernos. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sostuvo que Canadá se negó a cerrar el acuerdo bajo los términos pactados a principios de semana. El primer ministro canadiense, Mark Carney, respondió que los cambios de última hora planteados por Estados Unidos eran injustos y económicamente inviables.

Tras suspender las negociaciones, Carney adelantó que Canadá responderá con aranceles equivalentes, dólar por dólar, a partir del 8 de septiembre. La medida recaería sobre acero, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, papel y productos electrónicos.

En este escenario, la nueva amenaza de Trump también tiene relevancia para México, pues de acuerdo con Banco BASE, el conflicto comercial entre Estados Unidos y Canadá eleva la incertidumbre en torno al proceso de revisión del T-MEC, mientras México y Estados Unidos se preparan para una nueva ronda de negociaciones en Washington durante septiembre.

De acuerdo con personas familiarizadas con las negociaciones, el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, habría tenido un papel determinante en el fracaso del acuerdo al considerar que los términos no eran suficientemente estrictos con Canadá. Su postura fue respaldada por el asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, una de las voces más críticas de las políticas comerciales de Ottawa.

Navarro ha argumentado que Canadá busca un libre comercio asimétrico y mantiene barreras injustas en sectores como el lácteo y el automotriz. Esa presión interna habría llevado a que el texto escrito del acuerdo presentado por Estados Unidos fuera más estricto que lo pactado previamente, lo que explica el señalamiento de Carney sobre los cambios de última hora.

Trump, por su parte, cerró su mensaje con una nueva crítica a la relación comercial entre ambos países: “Se creen con derecho a todo y, sin embargo, ¡NOSOTROS NO NECESITAMOS A CANADÁ, ELLOS NOS NECESITAN A NOSOTROS! Ellos realizan el 95 % de sus negocios con EE. UU. —con nosotros—, ¡mientras que para nosotros es exactamente lo contrario!”.

er