La Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (Amvitur) solicitó revisar el esquema regulatorio que se aplica a las rentas habitacionales de corta estancia en la Ciudad de México, debido a contradicciones entre los trámites exigidos y las reglas vigentes que han generado incertidumbre jurídica y pérdidas económicas para este segmento del sector turístico.
El problema principal se encuentra en las diferencias entre la Ley de Turismo de la Ciudad de México y la normatividad que regula los establecimientos mercantiles, refirió la Asociación a través de un comunicado.
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La legislación vigente obliga a los anfitriones con más de tres inmuebles inscritos a presentar una clave de establecimiento mercantil ante el Sistema Electrónico de Avisos y Permisos de Establecimientos Mercantiles (SIAPEM); sin embargo, actualmente no existe un giro específico para las viviendas turísticas dentro de ese sistema.
La asociación expuso que esta falta de clasificación provoca que las autoridades soliciten requisitos relacionados con giros como hoteles, moteles o desarrollos de tiempo compartido, actividades que cuentan con características distintas, como restaurantes, bares, salones de eventos, lavanderías o instalaciones adicionales que no corresponden a una vivienda turística.
A decir de Amvitur, esta situación genera un proceso complicado para quienes intentan cumplir con la regulación, ya que se les exige acreditar condiciones que no están diseñadas para este modelo de hospedaje.
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El organismo consideró que las reglas deben ofrecer certeza y facilitar el cumplimiento, no crear obstáculos administrativos que puedan derivar en sanciones para operadores que buscan integrarse al marco legal.
Otro punto de preocupación es el límite de ocupación establecido en la regulación capitalina, que impide renovar el registro de inmuebles cuya operación supere el 50% de las noches del año.
La asociación afirmó que esta restricción afecta la viabilidad económica de un negocio turístico, pues una vivienda con alta demanda puede quedar fuera del padrón precisamente por tener buenos resultados dentro de la legalidad.
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Amvitur advirtió que estas condiciones ya tienen efectos sobre la actividad turística de la capital. Según datos de la Secretaría de Turismo (Sectur), entre 2024 y 2025, la Ciudad de México dejó de ocupar el primer lugar nacional por número de turistas que pernoctan.
En ese periodo, los visitantes pasaron de 24,966,860 a 23,780,311, una reducción de 4.7%, con lo que la capital quedó por debajo de Cancún, Quintana Roo.
Además, entre enero y mayo de 2026, las divisas turísticas registraron una caída de 0.4%, al sumar 15,869 millones de dólares (mdd), una disminución de 60 mdd frente al mismo periodo del año anterior.
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Estos datos muestran la importancia de tener una regulación que permita ordenar el sector sin reducir su capacidad de generar actividad económica.
El organismo destacó que las viviendas turísticas forman parte de una nueva tendencia de consumo entre los viajeros y pueden complementar la oferta tradicional de hospedaje, atraer visitantes, generar ingresos para propietarios y ampliar la derrama económica en distintas zonas de la ciudad.
Como referencia internacional, Amvitur mencionó el caso de Edimburgo, Escocia, donde después de establecer un sistema estricto de licencias para alquileres de corta estancia, las autoridades tuvieron que dar unos pasos atrás.
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El gobierno local mantuvo obligaciones relacionadas con seguridad y seguros, pero redujo cargas administrativas que afectaban la oferta de alojamiento.
La Asociación agregó que ciudades como Lisboa, Portugal, y Barcelona, España, también han revisado sus políticas sobre este tipo de hospedaje y planteó que la experiencia internacional muestra que regular no significa restringir la actividad, sino establecer reglas claras, elevar estándares y brindar seguridad tanto a residentes como a visitantes.
GC





