Una eventual victoria del Partido Demócrata en las elecciones intermedias de Estados Unidos, que se llevarán a cabo el martes 3 de noviembre, no supondría un cambio en la política comercial del presidente Donald Trump ni una flexibilización de los aranceles impuestos a México, advirtió Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco BASE.

En conferencia de prensa, la economista consideró que los demócratas podrían obtener una victoria amplia y convertirse en un contrapeso para Trump, quien tendría que concentrar más atención en los conflictos políticos internos y reducir sus intervenciones sobre asuntos del exterior.

No obstante, aclaró que ese escenario no significaría que Estados Unidos retire los gravámenes comerciales a México ni al resto del mundo.

“No creemos que esto vaya a propiciar que nos quiten los aranceles a nosotros o al resto del mundo. Van a seguir ahí.

“Nada más va a estar como un poco más contenido en las decisiones que pueda tener, pero hasta ahí”, expuso.

Esta contención tampoco se traduciría en una postura más flexible de Washington durante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pues Siller descartó que un triunfo demócrata modifique las exigencias comerciales hacia México.

“No, no creo que sean más flexibles”, respondió al ser cuestionada sobre la posibilidad de que Estados Unidos suavice su posición en la revisión del acuerdo comercial.

La especialista estimó que las revisiones anuales del T-MEC podrían concluir el próximo año, aunque también existe la posibilidad de que se prolonguen durante todo el mandato de Trump.

En ese proceso, consideró que el gobierno estadounidense seguirá solicitando concesiones a México para reducir algunos de los aranceles.

En particular, Siller previó que los gravámenes a la industria automotriz podrían disminuir a entre 10 y 15 por ciento, pero no como una consecuencia inmediata de las elecciones, sino después de la revisión del tratado y en respuesta a algunas de las medidas que Washington espera de México, entre ellas las relacionadas con la importación de gas.

En el caso del acero, recordó que México ya estableció una cuota compensatoria a las importaciones provenientes de China y Vietnam; sin embargo, anticipó que Estados Unidos continuará solicitando acciones adicionales para reducir los aranceles.

La economista advirtió que una eventual disminución de los gravámenes no resolvería las dificultades de la industria automotriz mexicana, que también enfrenta la competencia de los vehículos chinos y cambios en los hábitos de consumo, por lo que difícilmente recuperaría el auge que tuvo hasta 2024.

Ante este panorama, mencionó que México debe buscar una mayor reducción de los aranceles, pero también elevar el valor agregado nacional en la producción de equipo de cómputo y ampliar la variedad de productos que exporta, en lugar de depender de unos cuantos bienes para impulsar su comercio con Estados Unidos.

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