La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró que el modelo de inversión mixta para el desarrollo de proyectos de infraestructura implica que los inversionistas privados deben asumir sus pérdidas económicas, por lo que el gobierno federal no podrá intervenir con “rescates” pagados con recursos del presupuesto.

Mediante los contratos mixtos, la administración federal pretende invitar al capital privado a participar en el desarrollo de proyectos de infraestructura, como las carreteras, de manera complementaria al presupuesto público.

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Pero ante los cuestionamientos sobre cómo se diferencia este modelo respecto a los contratos de décadas anteriores —que en varios casos derivaron en millonarias deudas absorvidas por el Estado—, la mandataria respondió que no se comprometerá el presupuesto público ni se repetirán los esquemas de endeudamiento del pasado.

Bajo esta lógica, el Estado mantiene la tutela sobre el desarrollo de los proyectos de infraestructura y la iniciativa privada asume el riesgo inherente a su contribución financiera. ¿Quién corre el riesgo? Ellos. No corre el riesgo el pueblo de México”, aseguró la presidenta Claudia Sheinbaum, en su conferencia de prensa de todas las mañanas.

El modelo de proyectos mixtos establece que si un consorcio incurre en mala planeación, enfrenta una quiebra, no logra cubrir sus compromisos financieros o incumple las obligaciones estipuladas en los contratos, responderá de forma directa con sus propios activos.

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Las fallas operativas o la falta de viabilidad financiera serán absorbidas en su totalidad por las firmas privadas, lo que impedirá que los pasivos terminen por trasladarse a la deuda pública o requieran transferencias gubernamentales.

El esquema de inversión mixta pretende acelerar la edificación de carreteras y puentes en todo el país, al exigir que las empresas privadas entreguen obras de calidad y asuman plenamente el compromiso contractual asumido con el gobierno mexicano.

GC