El sector privado mantiene una coordinación estrecha con el gobierno federal para definir la agenda de México rumbo a la cuarta ronda de conversaciones con Estados Unidos para revisar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para las primeras semanas de septiembre.

La agenda empresarial incluye los aranceles estadounidenses al acero y aluminio, las investigaciones bajo la Sección 301 —relativas al trabajo forzoso y la sobreproducción— y la defensa del carácter regional del acuerdo comercial.

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Hay un trabajo coordinado de colaboración muy cercano con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, y su equipo y también con el equipo extendido, en el que participan el embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri Montaño, y otros integrantes”, afirmó José Medina Mora Icaza, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

El representante empresarial hizo estas declaraciones después de una reunión del CCE con Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización (CADERR).

Medina Mora Icaza hizo ver que el sector empresarial participa de manera directa en la preparación de la negociación, ya que las decisiones comerciales tendrán efectos sobre las compañías mexicanas.

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El CCE —organismo cúpula del sector privado— tiene entre sus principales objetivos conseguir condiciones favorables para las empresas frente a los gravámenes estadounidenses.

En particular, el Consejo plantea avanzar hacia un estatus de cero aranceles —bajo la Sección 232— para el acero y el aluminio, así como defender al sector privado mexicano ante investigaciones estadounidenses —bajo la Sección 301—, relacionadas con trabajo forzoso y exceso de capacidad productiva.

La posición empresarial también coincide con el gobierno federal en rechazar propuestas de Estados Unidos que eleven el porcentaje de contenido estadounidense requerido para que los productos reciban los beneficios del T-MEC.

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Medina Mora Icaza respaldó que las reglas deben preservar el carácter regional del Tratado y favorecer las cadenas de suministro de América del Norte.

“El secretario Ebrard y su equipo han sido muy claros en rechazar posturas que ha puesto Estados Unidos sobre la mesa, como por ejemplo el porcentaje de contenido de Estados Unidos, es decir, tenemos que hablar de contenido regional, es un tratado regional”, afirmó José Medina Mora.

El dirigente empresarial explicó que Altagracia Gómez mantiene comunicación con las empresas y que consulta al empresariado mexicano sobre cada propuesta que presenta el gobierno estadounidense. Ese mecanismo permite valorar sus implicaciones y definir qué planteamientos pueden aceptarse y cuáles no.

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La estrategia también incorpora la defensa de la competitividad regional, el fortalecimiento de proveedores locales y la atracción de nuevas inversiones.

A decir del CCE, la revisión del Tratado debe preservar el libre comercio entre los tres países y consolidar cadenas productivas integradas en América del Norte.

Medina Mora confió en que la coordinación entre autoridades y empresarios permitirá llegar a la nueva ronda bilateral con una posición común para defender los intereses del sector privado mexicano y mantener condiciones que favorezcan la actividad productiva y la inversión.

GC