La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo negó que México funcione como un “trampolín” para que mercancías fabricadas en China lleguen a Estados Unidos con el propósito de evadir los aranceles impuestos por ese país.
“Les hemos demostrado en varias ocasiones que no es así. Hay mercancía que llega, tiene aquí un valor agregado y después se exporta”, aseguró la mandataria, al referirse a los señalamientos de un reporte de la oficina de Comercio y Manufactura de la Casa Blanca, que se dio a conocer ayer.
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Claudia Sheinbaum explicó que su gobierno mantiene comunicación permanente con el Departamento de Comercio de Estados Unidos y la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos para abordar las diferencias sobre el origen de las mercancías.
El hecho de que un producto proveniente de China llegue al país, reciba procesos o componentes nacionales y después sea exportado no constituye por sí mismo una práctica de “triangulación”, dijo la mandataria.
Claudia Sheinbaum también dijo estar de acuerdo con Estados Unidos en la conveniencia de elevar el contenido regional de los productos que circulan entre los tres países de América del Norte.
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Sin embargo, para alcanzar este objetivo, se requiere tiempo en aras de que las empresas adapten sus procesos productivos y aumenten la fabricación de partes y componentes en México y Estados Unidos.
El gobierno federal ya ha puesto en marcha medidas para reducir la dependencia de mercancías —principalmente insumos— provenientes de países con los que México no tiene tratados comerciales, como es China.
En diciembre del año pasado, el Congreso de la Unión aprobó un incremento de aranceles para productos procedentes de países que no tienen tratados comerciales con México, además de que el Plan México también contiene disposiciones para estimular la proveeduría nacional en la industria manufacturera.
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El objetivo es ampliar la producción local de insumos sin apartarse de las reglas establecidas en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Ayer se dio a conocer el estudio de la Casa Blanca “El gran fraude del transbordo”, que analiza el uso de terceros países para introducir mercancías chinas en el mercado estadounidense y reducir el impacto de los aranceles aplicados directamente a China.
El documento identifica a 40 países como posibles puntos de riesgo y coloca a México dentro de un grupo de ocho economías con frecuentes intercambios comerciales con China y amplios flujos de exportaciones hacia Estados Unidos.
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En ese grupo también aparecen Canadá, la Unión Europea, India, Israel, Japón, Corea del Sur y Taiwán.
El estudio advierte que ciertas mercancías pueden pasar por terceros países antes de llegar a Estados Unidos, con procesos como ensamblaje ligero, reempaque, reetiquetado o modificaciones documentales que pueden alterar su origen.
Según el estudio, estas prácticas pueden utilizarse para reducir el pago de aranceles, lo que justifica la posibilidad de que Estados Unidos pueda aplicar medidas comerciales cuando determine que una operación constituye transbordo o “triangulación”.
GC





