Las previsiones para 2026 apuntan a que el sector agropecuario mexicano mantendrá una trayectoria de crecimiento moderado, tanto en volumen como en valor, aunque enfrentará presiones relevantes derivadas del entorno de mercado, los costos de producción y el marco institucional.

Según el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), para este año se proyecta una producción agroalimentaria total de 288.5 millones de toneladas, con un valor económico estimado en 1.96 billones de pesos, lo que representa un incremento anual de 2.4% en volumen y 2.8% en valor respecto a 2025.

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Este desempeño confirma la relevancia estratégica del sector agropecuario para la economía nacional y la seguridad alimentaria, aun en un contexto de creciente complejidad.

Las estimaciones sobre el cierre de 2025 indican que la producción agroalimentaria alcanzó un volumen de 281.8 millones de toneladas, con un valor aproximado de 1.90 billones de pesos, lo que consolidó al sector como un generador clave de empleo, ingreso rural y estabilidad en el abasto de alimentos.

Cosechas de granos y oleaginosas avanzarán 9.8%

Por subsector, las proyecciones para 2026 muestran comportamientos diferenciados.

En granos y oleaginosas, se prevé una producción de 37.9 millones de toneladas, un aumento de 9.8%, con un valor de 278,700 millones de pesos (mdp), equivalentes a un crecimiento de 20.4%, impulsado principalmente por el maíz.

El subsector hortofrutícola alcanzará 44.63 millones de toneladas, lo que implicará un repunte de 1.8%, y un valor de 569,400 mdp, es decir un avance de 7.0%.

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Mientras que el segmento agroindustrial tendrá una producción de 55.40 millones de toneladas, esto es un incremento de 2.3%, con un valor de 116,700 mdp, esto es un avance de 3.0%.

En el ámbito pecuario, GCMA estima una producción de 26.04 millones de toneladas, con un crecimiento de 0.9%, y un valor de 1.01 billones de pesos, lo que implicará un aumento de 21.3%, reflejo de la fortaleza del mercado interno.

Revisión del T-MEC y costos de producción, los retos

No obstante, GCMA advierte en su reporte que 2026 será un año retador para el sector agropecuario mexicano por varias razones.

Uno de los principales focos de incertidumbre será la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), con posibles efectos sobre cadenas altamente integradas como granos, oleaginosas y el subsector pecuario.

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En granos y oleaginosas, el panorama estará marcado por el incremento en los costos de producción, particularmente en fertilizantes, energía, financiamiento y logística, así como por precios internacionales a la baja, asociados a la apreciación del tipo de cambio y a una producción mundial récord de cultivos como maíz y trigo.

A ello se suma la exclusión de productores medianos y grandes de diversos programas de apoyo, lo que limita la capacidad de respuesta de un segmento clave para la oferta nacional.

El sector hortofrutícola, altamente orientado a la exportación, enfrentará una pérdida de competitividad cambiaria, lo que podría reducir márgenes y desincentivar la inversión.

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En tanto, en el subsector pecuario, uno de los principales riesgos identificados por GCMA es el impacto del “gusano barrenador del ganado”, que ha frenado las exportaciones de ganado en pie hacia Estados Unidos y ha generado pérdidas económicas y mayores costos sanitarios.

De manera transversal, el análisis señala que podría persistir el descontento de los productores, asociado a la inseguridad en zonas rurales, los altos costos de producción y la falta de políticas públicas enfocadas en incrementar la producción de manera sostenible.

GCMA destaca que México posee productores de clase mundial y una base productiva sólida, pero advierte que el reto central hacia los próximos años será alinear las políticas públicas con el potencial del campo mexicano, con el propósito de fortalecer la productividad, la seguridad alimentaria y la competitividad en un entorno cada vez más complejo.

GC