Moody’s consideró probable que México mantenga el acceso preferencial al mercado estadounidense y previó que el T-MEC continúe vigente de alguna forma. Sin embargo, alertó que la revisión del acuerdo será más compleja y prolongada de lo previsto inicialmente.

Igualmente, advirtió que normas más estrictas, mayores aranceles y una creciente condicionalidad de las políticas podrían retrasar los acuerdos y afectar la inversión, el comercio y el crecimiento económico de México en el mediano plazo.

En un análisis titulado “El progreso entre Estados Unidos y México en las negociaciones del T-MEC sugiere que las relaciones comerciales existentes se mantendrán”, la calificadora abundó que los avances registrados en las conversaciones entre ambos países y la permanencia de las exenciones arancelarias para los productos que cumplen con el tratado respaldan ese escenario base. Además, los bienes que cumplen con las reglas del T-MEC permanecen exentos tanto del arancel global de 10 por ciento.

Para la agencia, lo anterior es consistente con el elevado grado de integración económica entre México y Estados Unidos.

Asimismo, destacó que el intercambio comercial bilateral alcanzó un máximo histórico de 872,000 millones de dólares en 2025, equivalente a alrededor de 16% del comercio total estadounidense, con lo que México se consolidó como el principal socio comercial de Estados Unidos.

Pese a ello, Moody’s previó que las negociaciones para la revisión del T-MEC serán más largas y complejas de lo previsto y podrían extenderse hasta 2027 o incluso más allá, en un contexto marcado por las elecciones intermedias en Estados Unidos y por las diferencias existentes en diversos sectores.

Respecto a las negociaciones entre México y EU, la agencia acentuó que han cobrado mayor protagonismo. No obstante, consideró baja la probabilidad de una transición completa hacia un esquema bilateral y mantuvo la expectativa de que el acuerdo trilateral continúe vigente.

En este marco, identificó a los sectores automotriz, siderúrgico y energético entre las áreas donde será más difícil alcanzar acuerdos, junto con las reglas de origen y otros temas incorporados a la agenda estadounidense, como la migración, el tráfico de fentanilo y la seguridad.

Además, recordó que México continúa expuesto a diversos aranceles sectoriales, entre ellos una tarifa de 25% a automóviles y autopartes y gravámenes de 50% al acero, aluminio y determinados productos derivados del cobre. A ello se suman investigaciones comerciales que podrían derivar en nuevas medidas para industrias como semiconductores, productos farmacéuticos y minerales críticos.

Cabe mencionar que Moody’s también advirtió que la incertidumbre jurídica en torno a la autoridad del gobierno estadounidense para imponer aranceles y la posibilidad de revisiones anuales del acuerdo a partir de 2027 representan riesgos para las perspectivas comerciales y de crecimiento.

Pese a esos riesgos, la calificadora consideró poco probable una salida unilateral de Estados Unidos del T-MEC, por lo que previó que el acuerdo continuará vigente de alguna forma. No obstante, indicó que, si no se alcanza una extensión formal durante la revisión de 2026, las revisiones anuales previstas a partir de 2027 podrían prolongar la incertidumbre durante varios años.

“Las revisiones anuales perjudican la confianza de los inversionistas y las apuestas de inversión a largo plazo en Norteamérica, debilitando la integración de las cadenas de suministro”, señaló Moody’s.

Finalmente, la firma indicó que la evolución del marco institucional en México, incluida la reforma judicial aprobada, también podría afectar la confianza de los inversionistas y generar incertidumbre sobre las perspectivas de inversión en el país.

ER