La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) advirtió que la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) plantea un escenario de incertidumbre para el sector agroalimentario mexicano, especialmente para los pequeños y medianos productores, debido a eventuales cambios que pudieran afectara al comercio de los alimentos en la región.

El principal desafío para el campo mexicano no solo radica en el proceso de revisión del Tratado, sino en la falta de certeza que genera el nuevo esquema de evaluaciones periódicas, dado que al no haber sido ratificado por Estados Unidos, el T-MEC será revisado cada año en un la lapso de 10 años.

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“El principal riesgo no radica en la revisión anual del Tratado sino en la incertidumbre permanente que genera el nuevo esquema de revisiones”, refirió Álvaro López Ríos, secretario general de la UNTA, a través de un comunicado.

El dirigente explicó que las presiones de Estados Unidos para reducir su déficit comercial agropecuario, junto con la posibilidad de endurecer las reglas de origen, las regulaciones y las medidas fitosanitarias, podrían afectar las decisiones de inversión en la agricultura, la ganadería y la industria alimentaria de México, actividades que requieren estabilidad y planeación de largo plazo.

El pasado 1 de julio, los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá iniciaron la revisión prevista en el T-MEC, seis años después de su entrada en vigor. Aunque el gobierno estadounidense rechazó extender automáticamente la vigencia del acuerdo por 16 años, México y Canadá han manifestado que este proceso debe fortalecer la integración económica regional y brindar mayor certidumbre al comercio.

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La UNTA consideró que el nuevo esquema de revisiones también limita el financiamiento para los productores de granos básicos y mantiene la presión sobre los precios nacionales, en un contexto de creciente dependencia de las importaciones.

El organismo recordó que la producción nacional de maíz muestra una tendencia descendente desde 2016, mientras el consumo continúa al alza por la demanda de la industria pecuaria y alimentaria.

La UNTA también citó estimaciones del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), las cuales anticipan una reducción de 35% en la superficie sembrada del ciclo primavera-verano en entidades como Jalisco, Michoacán y Guanajuato, debido al incremento de los costos de producción y a los bajos precios que reciben los agricultores.

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Ante este panorama, la UNTA pidió al gobierno de México reforzar las políticas de apoyo al campo mediante mecanismos que otorguen mayor certidumbre, faciliten la inversión y garanticen condiciones que permitan mantener la rentabilidad de los productores nacionales.

GC