Los empresarios que tengan flota vehicular, maquinaria o centro logístico y que operan con un sistema de almacenamiento y despacho de combustibles para uso interno, es momento de revisar con lupa su situación legal.
La Comisión Nacional de Energía (CNE) mantiene abierto un programa de regularización que concluirá de manera improrrogable el 31 de diciembre de 2026.
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Hasta el pasado 21 de octubre, la autoridad regulatoria ya tenía 1,596 registros formales. Sin embargo, el universo potencial en el país es considerablemente mayor, lo que deja a un amplio margen de empresas fuera del radar regulatorio oficial antes de que expire el plazo.
¿De qué trata este programa y a quiénes obliga?
Según reporte emitido por Metroenergy, empresa de consultoría, este esquema temporal pretende incorporar a la formalidad a todas aquellas instalaciones que reciban, transporten y almacenen petrolíferos para abastecer exclusivamente vehículos propios o en posesión de la compañía, vinculados a la actividad económica, sin comercializar el producto a terceros.
La normatividad aplica para cualquier compañía del sector industrial, comercial o de transporte que tenga tanques o bombas para consumo interno, con la obligación de cumplir las previsiones de la Ley del Sector Hidrocarburos.
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Concluir el trámite a tiempo no solo otorga una constancia provisional que garantiza la continuidad temporal de las operaciones, sino que asegura el suministro constante de combustible.
La obtención del registro permite adquirir petrolíferos de distribuidores y comercializadores permisionarios de forma legal, además de aportar trazabilidad y blindar a las empresas usuarias frente a inspecciones de la autoridad.
En México se estima la existencia de alrededor de 727 instalaciones privadas de autoconsumo formales, por otro lado se calcula que existen aproximadamente 40,000 instalaciones en operación informal o sin permiso. Como resultado, solo 3.54% de las instalaciones se encuentran registradas, refiere Metroenergy.
¿Qué riesgos se enfrentan sin hacerse el registro?
Omitir este registro antes de que finalice el año expone a los negocios a vulnerabilidades operativas críticas.
En primer lugar, la falta de la constancia compromete el abastecimiento de combustibles, ya que la cadena permisionada tiene restricciones para surtir a instalaciones irregulares.
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Una interrupción en el suministro de diésel o gasolina para las unidades de reparto o maquinaria paraliza de inmediato la cadena logística.
Esta situación obligará a los negocios a buscar alternativas de emergencia o suspender actividades, a lo que se sumará la incertidumbre jurídica que recaerá sobre los activos que operan al margen de las disposiciones vigentes.
Recomendaciones
Desde la perspectiva de Metroenergy, la regularización representa una ventaja competitiva para consolidar la certeza jurídica y la continuidad de los negocios.
En este sentido, se sugiere a las empresas consumidoras de combustibles que adopten estas medidas.
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• Auditoría interna urgente: revisar de inmediato si los centros de operaciones poseen tanques de almacenamiento o bombas para autoconsumo que carezcan de permisos formales.
• Aprovechar la ventana temporal: reunir la documentación necesaria y tramitar la inscripción antes del 31 de diciembre de 2026, para evitar riesgos de desabasto.
• Preparar la ruta hacia el permiso definitivo: considerar que este registro es únicamente un mecanismo transitorio, por lo que el equipo directivo deberá mantenerse atento a los requisitos que la CNE establezca para la fase definitiva el próximo año.
GC





