La producción de los principales granos en México cayó 10.8% entre 2022 y 2025, mientras la superficie sembrada se redujo 6.6%, resultados que reflejan la necesidad de modificar la política agrícola, con apoyos diferenciados según el tipo de productor, mayor certidumbre antes de la siembra e inversiones para enfrentar los efectos del clima.
En un análisis de los datos de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2025, publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) advirtió que los datos hablan de una menor producción de granos, una alta exposición a riesgos climáticos y presión sobre los costos.
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El organismo aclaró que los resultados deben compararse con cuidado, pues corresponden a fuentes estadísticas distintas: la ENA 2025 y el Censo Agropecuario 2022. Además, la encuesta por sí sola no permite determinar cómo la reducción de la producción afectará el abasto o las importaciones; para ello se requiere considerar también inventarios, consumo y comercio exterior.
Menos granos y una caída pronunciada en el trigo
La producción conjunta de siete granos —maíz blanco, maíz amarillo, sorgo, trigo, frijol, cebada y arroz— pasó de 34.6 millones de toneladas en 2022 a 30.8 millones en 2025. La diferencia fue de 3.7 millones de toneladas, equivalente a una disminución de 10.8%.
En el mismo periodo, la superficie sembrada bajó de 11.0 a 10.3 millones de hectáreas, una contracción de 6.6%.
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El trigo registró el mayor retroceso, ya que su producción pasó de 3.1 millones de toneladas a 1.6 millones, una caída de 46.4%.
El maíz blanco también perdió terreno. En 2022 se produjeron 21.9 millones de toneladas, frente a 20.4 millones en 2025, lo que representó una reducción de 6.7%. En contraste, el frijol presentó un resultado favorable.
A decir de GCMA, la menor oferta de maíz, trigo y sorgo puede elevar las necesidades de importación y generar riesgos para el abasto nacional, aunque se requiere un balance más amplio para medir sus efectos.
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La vulnerabilidad climática es otro factor relevante. De los 22.9 millones de hectáreas de superficie agrícola registradas en 2025, 72.1% dependía de las lluvias y 27.9% contaba con riego.
También cae la producción pecuaria
La tendencia descendente alcanzó a la ganadería. La producción de ganado bovino pasó de 24.55 millones de cabezas en 2022 a 24.03 millones en 2025, una disminución de 2.1%.
En el caso del ganado porcino, el volumen bajó de 16.02 millones a 15.40 millones de cabezas, lo que significó una caída de 3.9%.
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Ante este panorama, GCMA propone que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) establezca apoyos según el producto, la región y el tamaño de la unidad productiva, además de definir con anticipación los mecanismos de comercialización y respaldo al ingreso.
También plantea invertir en infraestructura y tecnificación del riego, fortalecer los seguros agropecuarios y ampliar la asistencia técnica, con tecnologías y semillas adaptadas a cada región. Para la ganadería, recomienda mejorar los registros y la información sanitaria.
El organismo considera necesario facilitar el crédito y la capacitación para jóvenes y mujeres rurales, así como evaluar los programas públicos con indicadores de productividad, costos e ingresos. El objetivo, resume, es elevar la rentabilidad de los productores y mantener una oferta de alimentos suficiente y sostenible.
GC





