Pese a los riesgos y la complejidad que rodean la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), persisten fuertes incentivos económicos y estratégicos para mantener la integración regional de Norteamérica, aseguró Grupo Financiero Banorte.
En un análisis, la institución señaló que la revisión del acuerdo se llevará a cabo en un entorno distinto al que prevalecía cuando entró en vigor en 2020, marcado ahora por la competencia entre Estados Unidos y China, la búsqueda de seguridad económica, la reconfiguración de las cadenas de suministro y el regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense.
En este contexto, consideró que la discusión difícilmente puede analizarse únicamente desde una óptica comercial, debido a que incorpora temas relacionados con migración, seguridad y geopolítica.
“Lo que está en juego no es únicamente la continuidad de un acuerdo de libre comercio, sino la forma en que Norteamérica buscará posicionarse frente a un entorno global caracterizado por una mayor fragmentación económica, una competencia tecnológica más intensa y una creciente preocupación por la resiliencia de las cadenas de suministro”, expuso.
Bajo esa lógica, Banorte consideró que la relevancia de México dentro de la región ha aumentado durante los últimos años. De hecho, destacó que el país se ha consolidado como el principal socio comercial de Estados Unidos y ha captado parte de los beneficios derivados de la reorganización de las cadenas globales de suministro. Además, señaló que la integración regional ha adquirido una importancia estratégica creciente ante los esfuerzos de Washington por fortalecer cadenas productivas y reducir vulnerabilidades frente a Asia, particularmente China.
En este contexto, el próximo proceso de revisión del T-MEC adquiere una relevancia particular para la región.
De cara a ese proceso, Banorte planteó tres posibles escenarios: una extensión consensuada del tratado hasta 2042; un esquema de revisiones anuales en caso de no alcanzarse un acuerdo inmediato para su ampliación; y una ruptura del marco trilateral para transitar hacia acuerdos bilaterales.
Actualmente, la institución financiera asigna una probabilidad ligeramente mayor al escenario de revisiones anuales. Sin embargo, precisó que ello no implicaría la desaparición del acuerdo comercial.
“El propio artículo 34.7 establece que el acuerdo permanecería vigente y entraría en un proceso de revisiones anuales hasta su expiración en 2036 de no alcanzarse un consenso, salvo que posteriormente las partes acuerden extenderlo”, recordó.
El banco indicó que, de concretarse ese escenario, podrían prolongarse los periodos de incertidumbre y mantenerse abiertas las negociaciones sobre reglas de origen, contenido regional, barreras no arancelarias y seguridad económica.
“Sin embargo, incluso bajo este escenario, el tratado seguiría vigente y la gran mayoría de las ventajas estructurales de México prevalecerían”.
Banorte señaló que, si bien sectores tradicionales como el automotriz continúan siendo fundamentales, comienzan a surgir nuevas fuentes de dinamismo asociadas a industrias vinculadas con tecnologías avanzadas e inteligencia artificial.
“Una parte importante de las oportunidades económicas de la próxima década dependerá de la capacidad de México para profundizar su integración regional, fortalecer su competitividad y posicionarse estratégicamente dentro de las nuevas cadenas de valor que están emergiendo alrededor de la innovación tecnológica”, resaltó.
Finalmente, en sus conclusiones, la institución sostuvo que el elevado nivel de integración alcanzado entre México, Estados Unidos y Canadá, así como la necesidad de fortalecer la competitividad de Norteamérica frente a otras regiones, continúan favoreciendo escenarios de cooperación.
“Seguimos considerando que existe un fuerte incentivo económico y estratégico para preservar un marco de integración regional entre México, Estados Unidos y Canadá”.
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