Si bien en México existe un amplio consenso sobre la pertinencia de mantener vigente el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el gobierno mexicano llevará a la mesa de negociaciones las preocupaciones de los sectores productivos de nuestro país, entre los cuales destacan los aranceles unilaterales de Estados Unidos a los autos, las autopartes y los productos de acero y de aluminio.
En la presentación de un reporte sobre las consultas técnicas previo a la revisión del T-MEC —que se efectuaron en el cuarto trimestre del año pasado—, Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Economía, recordó que México tiene 12 temas de preocupación sobre lo que considera violaciones o interpretaciones erróneas del Tratado, que deberán ser atendidas en el proceso de pláticas formales con Estados Unidos, que comenzarán el próximo 16 de marzo.
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Además de los referidos aranceles —que el gobierno del presidente estadonidense Donald Trump impuso el año pasado— a los autos, autopartes, acero y aluminio, también se hablará de la aplicación unilateral hacia México del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida y de otros temas ríspidos, como el comercio del jitomate y del ganado en pie.
En la presentación de los resultados de las consultas técnicas, se informó que 84% de los actores económicos de México se manifestó a favor de ratificar el T-MEC, mientras que 75.9% de las entidades federativas lo considera positivo, aunque existe un remanente que no ha visto los beneficios del pacto comercial.
“México tiene un consenso muy claro a favor del Tratado (…) Hay un acuerdo muy amplio de seguir, pero también hay puntos en los que tenemos preocupaciones, asimetrías, como el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida, asimetrías agropecuarias y otras preocupaciones, como los aranceles que derivan de la Sección 232 (una regulación de Estados Unidos) y que son violatorios del T-MEC”, comentó Marcelo Ebrard, quien estuvo acompañado de los subsecretarios de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez Romano, y de Industria y comercio, Vidal Llerenas Morales.
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Ante invitados especiales y otros funcionarios del gobierno federal, Marcelo Ebrard hizo ver que México no solo llevará quejas o reclamos a Estados Unidos, sino que también llevará propuestas para fortalecer la resiliencia de la región de América del Norte, así como su competitividad internacional.
Marcelo Ebrard mencionó como primer punto la necesidad de fortalecer el principio de certidumbre del T-MEC, lo que implica retirar los aranceles de Estados Unidos a los referidos productos, ya que dejan en desventaja a la región de América del Norte frente los países asiáticos, “que se integran más rápido y sus reglas no cambian, se perfeccionan”.
En este sentido “no podemos discutir reglas básicas todo el tiempo, es una desventaja autoimpuesta (…) Ahí está el crecimiento de las exportaciones de Indonesia, Vietnam y Malasia hacia el mismo Estados Unidos”, refirió Ebrard.
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El funcionario mexicano —quien la siguiente semana viajará a Estados Unidos para iniciar una primera ronda de pláticas para revisar el T-MEC— también dijo que la posición de México consistirá en promover tres conceptos básicos, los cuales son reducir la dependencia de bienes intermedios de otras regiones del mundo, especialmente de Asia; flexibilizar las reglas de origen y que sean suficientemente claras, así como garantizar la seguridad económica del la región de América del Norte.
Marcelo Ebrard mencionó como ejemplo los precursores químicos para la industria farmacéutica, de los cuales México, Estados Unidos y Canadá dependen en 90% de los suministros de países asiáticos. “Si hay alguna interrupción en la cadena de suministro por razones geopolíticas u otra pandemia, no podemos producir medicamentos”.
De ahí la importancia de fomentar la producción entre los tres países de los insumos básicos que se necesitan en la manufactura de bienes y servicios esenciales, en aras de sustituir las importaciones. Pero también será relevante entender que algunos insumos no se podrán producir en la región a corto plazo y que por tanto, las reglas de origen deberán permitir las importaciones de otras regiones sin aranceles.
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En sus conversaciones con Estados Unidos, el gobierno mexicano insistirá en destacar la estrecha interdependencia de las economías de ambos países, que se ha observado en los últimos meses.
Hoy por hoy, México es el primer comprador de Estados Unidos, ya que 40% de sus exportaciones de bienes a ese país tienen contenido norteamericano.
“Existe una integración importante, el acuerdo funciona cuando se respetan las reglas. Pero cuando hay aranceles u otras medidas, se ponen en riesgo las empresas y la competitividad”, dijo Vidal Llerenas.
Este será uno de los principales argumentos que llevará la delegación mexicana a Estados Unidos, para convencerlo de colaborar como aliados comerciales y no como competidoras que, por desconfianza, se aplican medidas restrictivas para intercambiar bienes.
GC





