México debe mantener una postura firme en la defensa de sus intereses, especialmente en el comercio de alimentos, en el actual proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y en las evaluaciones anuales que se harán anualmente en los próximos 10 años.
Este miércoles, 1 de julio, el gobierno de Estados Unidos notificó oficialmente a México y Canadá que no ratificará el Tratado por otros 16 años, lo que abre paso a un esquema de revisiones anuales hasta 2036, cuando concluye el actual ciclo de vigencia del pacto comercial, como ya informó hace unas horas Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Economía.
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La decisión del gobierno estadounidense introduce un ambiente de mayor incertidumbre para los intercambios comerciales en la región, un escenario que no ayuda a la industria agroalimentaria, que requiere de reglas claras para sostener su competitividad en América del Norte, refirió Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), a través de un análisis.
En este sentido, México debe fijar límites claros y defender los avances alcanzados en la integración comercial en materia agroalimentaria.
“Líneas rojas” que no se pueden cruzar
GCMA advirtió que México no puede aceptar mecanismos de estacionalidad en el comercio agrícola, al considerar que son incompatibles con el libre comercio establecido en el T-MEC.
En caso de que Estados Unidos insista en ese esquema, el país podrá aplicar medidas equivalentes sobre productos sensibles para el mercado estadounidense, como maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, carne de cerdo, carne de pollo y otros alimentos estratégicos.
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El análisis agrega que México necesita una agenda propia más activa en la revisión del Tratado.
Entre los puntos prioritarios aparece la eliminación de los acuerdos de suspensión del tomate mexicano, así como la construcción de un esquema más equilibrado en el comercio del azúcar frente a las exportaciones de jarabe de maíz de alta fructosa hacia el mercado nacional.
Otro factor relevante es la reapertura total de la frontera para la exportación de ganado bovino en pie, el cual se encuentra suspendido por la plaga del gusano barrenador.
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GCMA plantea aplicar el principio de regionalización sanitaria previsto en el Capítulo 9 del T-MEC, lo que permitiría evitar restricciones generales, cuando los riesgos sanitarios se concentran en zonas específicas y existen condiciones técnicas para acotarlos.
Integración regional como objetivo central
GCMA considera que la revisión del T-MEC debe servir para reforzar la integración de América del Norte y no para debilitarla. Entre las propuestas de largo plazo destaca avanzar hacia una Unión Aduanera que reduzca costos logísticos y tiempos de cruce, así como una Unión Sanitaria que armonice inspecciones, certificaciones y protocolos de emergencia.
También plantea mayor reconocimiento mutuo entre autoridades sanitarias, digitalización integral del comercio fronterizo y el fortalecimiento de cadenas regionales más resilientes frente a Asia y Europa.
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El principal riesgo no radica en la revisión del Tratado, sino en la incertidumbre permanente que genera el nuevo esquema de revisiones anuales. La agricultura, la ganadería y la industria alimentaria dependen de reglas estables, inversiones de largo plazo y mercados previsibles.
La consultora concluye que la revisión del T-MEC debe utilizarse para modernizar el acuerdo, fortalecer la integración regional y resolver pendientes mediante criterios técnicos y científicos, sin decisiones guiadas por presiones políticas.
GC




